Ferran Garrido - Una pica en Flandes

Ciudadanos o el sainete del Estatuto valenciano

«No me sorprende el comportamiento ambiguo y errático de un partido nacido con vocación de bisagra»

Ferran Garrido
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Ante todo les pido perdón por la “boutade” del título de esta columna de hoy. Pero no he podido resistir la tentación de hacer saltar por los aires el tema desde que vi la actitud de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados.

No me sorprende el comportamiento ambiguo y errático de un partido nacido con vocación de bisagra. No me sorprende que se arrime a derecha e izquierda según le convenga. Va en su ADN y en ese cajón de sastre que es el “centro progresista” que, oiga usted, se adapta a todo como si tal cosa. Y sí, lo digo con cierta sorna, a pesar de ser el primero que reivindico el diálogo, el entendimiento y el consenso de una política centrada.

Pero lo de Ciudadanos con la reforma del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana no tiene nombre. Bueno, sí lo tiene, es un sainete en tres actos. De ahí el título de la comedia, perdón, de la columna de hoy.

Parada en el Congreso desde 2011, después de muchos vericuetos y retrasos, con el consenso de los partidos mayoritarios, la Comisión Constitucional sacaba adelante la reforma el pasado jueves y ahora la refrendará el pleno de la Cámara Alta y después será remitido al Senado. Pues bien, en las jornadas previas, Toni Cantó ya nos hablaba de ”brindis al sol” y de “engaños a la ciudadanía” para explicar su decisión de desmarcarse de la reforma de nuestro Estatuto. Era una forma de ponerse la tirita antes de hacerse el corte o, mejor dicho, de darle el corte al personal con su abstención en la comisión.

Qué quieren que les diga. Lo primero que me viene a la cabeza es que en política, ante todo, hay que actuar con coherencia y no dejarse llevar por el oportunismo o, lo que es peor, por las decisiones que vienen marcadas desde Madrid o desde Barcelona, que tanto me da. Ellos mismos. Llegué a pensar incluso que se lanzarían en brazos del voto en contra, pero al final, han salvado “el honor” con la mediocre honrilla de una abstención insulsa.

Después de ocho años lo mínimo que se puede exigir a sus señorías es coherencia. No ha sido nada fácil llegar hasta aquí para intentar solucionar un problema que nos afecta a todos y que, necesariamente ha de pasar por una reforma estatuaria. No es extraño que los abstencionistas ciudadanos hayan recibido en esta ocasión críticas a diestra y siniestra. Además, para beneplácito de todos, el resto de grupos políticos de nuestra cámara autonómica han manifestado su satisfacción una vez abierta la vía de solución para parte de nuestros problemas de financiación como Autonomía.

Imagen de Ton Cantó tomada este lunes en Castellón
Imagen de Ton Cantó tomada este lunes en Castellón - EFE

A ver, reflexionen señoras y señores de la dirección nacional de Ciudadanos: que el problema valenciano existe y que la solución no va a pasar por la fórmula naranja de la recentralización del Estado. Además han dejado con el culo al aire a sus diputados en Les Corts Valencianes que no comparten mucho esta decisión. Así que, por favor, céntrense en lo que realmente preocupa a los valencianos.

Por cierto, esta reforma no ha de ser un freno para seguir con la reivindicación constante de una reforma del sistema de financiación autonómica del que hemos salido históricamente muy malparados. Espero que nadie se relaje. Así que, a quien corresponda, que tome nota y no baje la guardia.

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