MIKEL PONCE  Una aeronave interviene en el reciente incendio declarado en Xátiva

El 39 por ciento de los incendios forestales investigados tuvo origen en una negligencia

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ROSA ROMERO

VALENCIA. Castilla-La Mancha llora a sus muertos y se desespera por el avance imparable de las llamas que acabaron con la vida de once brigadistas forestales en Guadalajara; la Comunidad Valenciana aprovecha el impacto social de la noticia para apelar a la «concienciación ciudadana», en palabras del conseller de Territorio y Vivienda, Rafael Blasco, y evitar que la estadística siga su escalada ascendente alentada por una condiciones meteorológicas totalmente adversas, que ayer obligaron a encender, una vez más, todas las luces de alarma.

El Centro de Coordinación de Emergencias decretó ayer nivel 3 de preemergencia (riesgo extremo) por incendios forestales en las comarcas costeras de la provincia de Castellón, las del sur y costa de Valencia y en toda la provincia de Alicante.

Las cautelas eran máximas en el resto de la geografía valenciana, interior de Castellón y de Valencia, donde ayer regía una situación de preemergencia extraordinaria ante el riesgo alto de incendios por una previsión meteorológica que indicaba altas temperaturas, vientos secos en el litoral y riesgo de alguna tormenta seca aislada.

La preemergencia nivel 3, que se extendió a las comarcas del Baix Maestrat, Plana Alta y Plana Baixa, en la provincia de Castellón; Camp de Morvedre, L´Horta, Ribera Baixa, Ribera Alta, La Safor, La Costera, Vall d´Albaida, de Valencia; y El Comtat, L´Alcoiá, Alto Vinalopó, Medio Vinalopó, Marina Alta, Marina Baixa, L´Alacantí, Bajo Vinalopó y Bajo Segura, de Alicante, implica la prohibición de realizar cualquier tipo de fuego, incluso en las zonas recreativas autorizadas, y activa la totalidad de los efectivos humanos y materiales integrados en el Plan de Vigilancia Preventiva de la Generalitat Valenciana.

Quedaba restringido el uso del fuego a todos los efectos, incluida la utilización de cámping gas o similares, y se suspendieron provisionalmente todas las autorizaciones otorgadas, así como todas las acciones que recojan los planes locales de quemas agrícolas.

La preemergencia extraordinaria, por su parte, conlleva las mismas medidas que la de nivel 3, pero incluye como única excepción el uso del fuego exclusivamente en los lugares preparados y autorizados al efecto dentro de las Instalaciones Recreativas Forestales, salvo que las condiciones meteorológicas aconsejen su clausura, lo que se comunicaría oportunamente.

En esta situación estuvieron ayer el oeste del Baix Maestrat, Els Ports, L´Alt Maestrat, L´Alcalatén, Alto Mijares y Alto Palancia, de Castellón; El Camp de Túria, Los Serranos, Rincón de Ademuz, La Hoya de Buñol, La Plana de Utiel-Requena, Valle de Ayora-Cofrentes y La Canal de Navarrés, de la provincia de Valencia.

Pero todas las cautelas son pocas a tenor de los datos facilitados por la Conselleria de Territorio y Vivienda, según los cuales el 39 por ciento de los incendios investigados durante el primer semestre del presente año se desencadenaron como consecuencia de una negligencia.

Hasta el 30 de junio habían ardido en la Comunidad cerca de 2.000 hectáreas, de las que sólo 580 eran de arbolado, en los 442 fuegos declarados por la geografía valenciana.

Los técnicos de Territorio y Vivienda aún investigan la causa desencadenante de un 30 por ciento del total, pero han conseguido esclarecer el 70 por ciento restante. Más de 115 fuegos de los 296 cuya investigación se da por concluidada fueron provocados por una descuido humano.

Pese al repunte en la estadística de incendios forestales en un verano extremadamente seco, la Administración autonómica se felicita por los buenos resultados de sus políticas de prevención y extinción, que arrojan un saldo muy favorable si se echa la vista atrás. Sólo sumando los cinco fuegos de mayor consideración que se registraon durante el primer semestre de 1994, se obtiene un saldo superior a las 18.000 hectáreas calcinadas, cifra que dista mucho de las 2.000 hectáreas que han ardido este año, en el mismo periodo y contabilizando todos los siniestros forestales. Si sólo se suman las hectáreas arrasadas en los cinco fuegos de mayor consideración (Xátiva, Cabanes, Vall d´Almonacid, Atzeneta del Mestrat y Alcalà de Xivert), la cifra se reduce a 1.400 hectáreas.

En el más grave, en el primero de ellos, ardieron 478 hectáreas, nada que ver con las 25.000 que se calcinaron en Millares en 1994, las 24.000 de Requena, las 19.000 de Espadilla, las 18.000 de Fontanars dels Aforins o las 11.000 de Olocau del Rey ese mismo año.

Estos resultados no fueron óbice para que el responsable de Medio Ambiente del PSPV, Frances Signes, arremetiera ayer contra la gestión forestal del Consell. Signes denunció la inexistencia de planes de gestión en más de 607 montes sobre los que la Administración autonómica tiene competencias e insistió en que tal carencia afecta incluso a los parques naturales.

El político socialista criticó los constantes incumplimientos de la Ley Forestal y lamentó que el conseller Blasco «sólo recuerde que es el responsable de la política medioambiental» cuando tiene que «recriminar» algo a la ministra del ramo, Cristina Narbona.

Por otro lado, ayer se declaró un incendio en Planes (Alicante), que quedó controlado pocas horas después.