Un momento del espectáculo con caballos - EMILIANO SÁNCHEZ
Ocio

Cena en un torneo medieval: la fusión del teatro con una exhibición a caballo

La habilidad de los jinetes da espectacularidad y aires cinematográficos a la recreación de la leyenda de Robin Hood en el Castillo de Alfaz

ALFAZ DEL PI Actualizado: Guardar
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Cada vez cuesta más satisfacer los exigentes gustos de toda la familia con una propuesta de ocio, en la era de Internet y el trepidante ritmo con que todo pasa de moda. El « Desafio Medieval» en el que se recrea la historia de Robin Hood en el Castillo de Alfaz parece una opción con muchos ingredientes para conseguirlo, con una fusión de varios tipos de espectáculo.

Básicamente podría considerarse una función de teatro, pero cuando en lugar de un escenario elevado a modo de tarima -el formato convencional- vemos a los actores moverse a lo largo de un foso más bajo que el patio de butacas con 700 metros cuadrados de superficie de arena, la puesta en escena impresiona mucho más. Además, todo el público está cerca, en dos graderíos laterales, en los que retumban los contundentes golpes que dan los caballeros medievales a las vallas.

Y si mientras el maquiavélico Sheriff de Nottingham se dispone a dar muerte con su espada a la deseada Lady Marian, el espectador devora con las manos un muslo de pollo asado o echa un trago vino, la experiencia es, por lo menos, original.

El público cena mientras se representa la función
El público cena mientras se representa la función - EMILIANO SÁNCHEZ

Incluso hasta aquí, el montaje podría parecer a algunos más o menos corriente -cena con espectáculo- pero la exhibición ecuestre le confiere otra dimensión, gracias a la destreza de media docena de jinetes que rivalizan al trote dando mazazos a ruidosas dianas metálicas, engarzando anillas o cortando a espada lechugas pinchadas en un poste. Además de enfrentarse con sus lanzas y escudos en las justas del torneo.

Esos elegantes caballos pertrechados de época, vestidos igual que los actores y cruzándose con precisión a la carrera, sin percances, hacen más bella la representación, le dan aires incluso cinematográficos difícilmente factibles en una función de teatro al uso. Sin olvidar las luchas a espada con el realismo que consigue este plantel de especialistas de cine.

En el contexto de una zona tan turística, lindante con Benidorm, este «Desafío Medieval» tiene que utilizar el inglés para ser comprensible a la mitad -o más- del auditorio, por lo que la representación se desarrolla alternando ese idioma y el castellano, sin repetir ni traducir, sino que los personajes saltan de una lengua a otra en cada diálogo. De esta forma, por el contexto, todos siguen el relato de los acontecimientos y, de paso, pueden subir su nivel lingüístico.

El Sheriff de Nottingham y Robin Hood, en pleno combate
El Sheriff de Nottingham y Robin Hood, en pleno combate - EMILIANO SÁNCHEZ

La hora y media de duración -algo más con los juegos iniciales de los dos presentadores con la participación de voluntarios del público- se hace corta y sin pasar hambre ni sed, cenando bien servido y pendiente de no perder detalle en los tres escenarios de la función: además del coso rectangular central, a ambos lados están el Castillo de Nottingham y el Bosque de Sherwood.

Y antes y después, la ambientación y los detalles están cuidados por la veintena de profesionales del Castillo de Alfaz (ahora también Magic Robin Hood) con las fotos de recuerdo junto al Rey Juan sin Tierra y Lady Marian, o con el protagonista y apuesto Robin Hood, también con las visitas a las mazmorras o el foso del terror.