Toni Subiela - PEUS DE PLOM

Ni cambios ni devoluciones

«Las diputaciones son opacas como ellas solas y serviles a los partidos pero no a los ciudadanos»

Toni Subiela
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Cuántas veces habremos escuchado durante estos tres años de gobierno del Botànic eso de levantar la hipoteca reputacional. Todas las ocasiones eran aprovechadas y, si no existían, se inventaban, pero había que airear a todo el mundo que la corrupción se había terminado porque habían llegado los salvadores de la izquierda valenciana.

La honradez se nos presupone, porque estamos hechos de otra pasta”, llegó a decir en uno de los primeros plenos en Les Corts un actual conseller. Hasta ese punto llegaba la arrogancia y la superioridad moral de los que acababan de acceder al poder después de tantos y tantos años despotricando desde la oposición las malas artes, el despilfarro y las corruptelas populares.

Pero en el poder, las cosas empiezan a verse enseguida de otro color y en los viejos partidos la conservación de algunas costumbres arraigadas en la política valenciana es como un dogma de fe. Al amiguismo y el enchufismo parece otorgárseles la misma protección que al Misteri d’Elx, a las Fallas o a la Muixeranga. Es más, tener el discutible honor de que se constituya una comisión de seguimiento de “tus” nombramientos, en poco más de seis meses en el cargo de consellera, te vale un ascenso a ministra.

Imagen de Ximo Puig y Mónica Oltra durante un pleno de las Cortes Valencianas
Imagen de Ximo Puig y Mónica Oltra durante un pleno de las Cortes Valencianas - MIKEL PONCE

Ministras, consellers…no nos olvidemos de los alcaldes, alguno ahora imputado, que cuando les recuerdan lo que prometieron cuando eran candidatos ni siquiera se sonrojan, porque para sonrojarte tiene que darte vergüenza y, para eso, primero debes tenerla. Puede que a la pasta de la que están hechos les falte algún ingrediente, llámese decencia o dignidad, o puede que simplemente no haya cuajado bien. Sea como sea, menos mal que están hechos de otra pasta y por suerte, no todos somos iguales.

La hipoteca reputacional que tanto lamentaban haber heredado Compromís y PSPV no se forjó tan solo en la Generalitat y Ayuntamientos, también en las Diputaciones. Esas instituciones opacas como ellas solas y serviles a los partidos pero no a los ciudadanos, que ahora en su poder no les urgía reformar ni eliminar. Continuidad absoluta de las viejas políticas que tanto habían criticado en público pero de las que habían sido partícipes legislatura tras legislatura.

Los valencianos esperábamos el cambio prometido, pero ha sido una nueva frustración darse cuenta que ese cambio tan solo es el de imputados por detenidos. Al final…nada ha cambiado.

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