El consumo de alcohol por menores en espectáculos al aire libre preocupa a las autoridades de la Comunidad. ABC

Uno de cada tres menores de 16 años bebe alcohol en la Comunidad sin ninguna traba

El consumo de alcohol por jóvenes menores de 18 años está generalizado a pesar de que la legislación valenciana lo prohibe expresamente por la Ley de Drogodependencias. Y aunque tanto los jóvenes como quienes dispensan estas bebidas aseguran cumplir la ley, lo cierto es que los menores acceden a bares y tiendas donde, sin dificultad, compran toda clase de bebidas alcohólicas.

ALICANTE. Nuria Herranz de la Horra
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Cada día se emborrachan en España cerca de 300.000 jóvenes. Un 36,5 por ciento de los que consumen alcohol son menores de 16 años, y el problema se agrava en el caso de las chicas adolescentes con edades comprendidas entre los 14 y los 18 años, que comienzan a ser más bebedoras que los chicos de su misma edad superándoles en un 1,1 por ciento. Este hecho se acentúa en la zona de Levante, donde los padres afirman con rotundidad que el consumo de alcohol por parte de los hijos es un problema muy grave.

Un estudio realizado por el área de Psicología Social de la Universidad de Valencia concluye que los adolescentes que más beben son los que pertenecen a familias donde el consumo de bebidas alcohólicas es habitual, y añade que se ha comprobado que el consumo excesivo de alcohol por parte de los jóvenes se deriva de estrategias educativas poco respetuosas con los hijos, como pueden ser los castigos y las continuas presiones para que consigan éxito —normalmente de tipo escolar.

El alcohol asociado a la juventud tiene una larga lista de complicaciones; sirva de ejemplo decir que uno de cada cuatro muertos en accidentes de tráfico es menor de 25 años. Además, una quinta parte de los menores ha tenido o tiene problemas serios por consumir bebidas alcohólicas, desde las típicas riñas en la calle a problemas escolares e incluso familiares. Asimismo, el 70 por ciento de los actos vandálicos que se cometen por las noches en los municipios de la Comunidad —por ejemplo, la quema de contenedores y la rotura de los cristales de las marquesinas de las paradas de autobús— están directamente relacionados con la ingesta abusiva de alcohol por parte de grupos de jóvenes, especialmente los fines de semana, al igual que el 30 por ciento de los delitos.

Según las encuestas realizadas tres son los factores que determinan que un menor decida ingerir alcohol. Los amigos y la forma de divertirse que tienen hoy día los jóvenes, la sociedad consumista en la que vivimos y la publicidad, que presenta una visión distorsionada de los efectos que el alcohol produce —gente triunfadora y éxito en las relaciones personales.

CONSULTAS

Los menores consultados aseguran que es «una forma normal de divertirse y no haces daño a nadie. Todos esperamos que llegue el viernes para irnos de copas con los amigos».

Uno de ellos, a la pregunta de que se supone que no pueden beber alcohol, respondió: «Bueno, tú lo has dicho, se supone. A mi nunca me han pedido el carnet en un bar cuando me pido un cubata. Y si algún día me lo piden pues paso y me voy a otro. Que ahí tampoco, pues nada me voy a una tienda y si me da la gana me compro una botella entera. A veces amigos míos sí han tenido problemas pero le han dicho a alguien que les pida la copa y ya está».

Otro joven asegura que «estás quemado de estar todos los días aguantando a los profesores y tus padres y cuando llega el fin de semana te apetece desvariar, y tampoco pasa nada porque un día se te vaya la mano con el alcohol, eso no significa que seas un borracho». Sin embargo, no es un hecho aislado el encontrarse a un grupo de amigos apostando a ver quién es capaz de beber más en menos tiempo, o competir por saber cuál de todos conseguirá ser el primero en «ponerse pedo».

Los hosteleros aseguran cumplir al pie de la letra la legislación vigente, al igual que las cajeras y gerentes de los supermercados, y dicen que piden el carnet de identidad cuando sospechan que quien está adquiriendo el alcohol es un menor de edad. Pero lo cierto es que no es raro encontrarse a un menor comprando botellas de alcohol para celebrar los famosos y polémicos botellones. Estos mismo empresarios se muestran partidarios de que la ley aumente la edad de consumo de alcohol a los 18 años porque «los jóvenes de menor edad son los que menos moderación tienen a la hora de beber, y suelen ser quienes más problemas generan en la calle y en los propios locales».

Quienes no respetan la legislación no consideran que el consumo de alcohol por parte de los menores sea un problema. Pero la verdad es que en la Comunidad cada vez son más los jóvenes que se enganchan a la bebida y hacen de esta un uso inmoderado, convirtiéndose así en alcohólicos de fin de semana. Prueba de ello son las más de 100 intervenciones que en las noches de los viernes y sábados realizan los servicios de urgencias de la Comunidad Valenciana (SAMU), para atender a alguno de estos jóvenes que se encuentra tendido en el suelo, rodeado por su amigos, tras haber ingerido gran cantidad de alcohol.

COMA ETÍLICO

Los comas etílicos están a la orden del día y aunque los médicos tienen la obligación de avisar a los padres cuando alguno de estos menores acude al servicio de urgencias de un centro de salud, siempre hay algún amigo con más de 18 años que firma el correspondiente parte médico.

Un simple lavado de estómago y una inyección de vitamina B son suficientes para acabar con los efectos de una buena borrachera. Al día siguiente el joven, simplemente, parecerá cansado por haber estado de juerga durante toda la noche, los padres sólo pensarán que es sueño. En los Hospitales de la Comunidad tienen unas estadísticas alarmantes sobre los jóvenes que necesitan atención todos los fines de semana como por la ingesta de alcohol.