Alberto Caparros - CRÓNICAS SABÁTICAS

El boicot a los productos catalanes

«Los propios elaboradores de cava valenciano rechazan el veto a los espumosos de Cataluña»

Alberto Caparros
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Ana Isabel Sánchez informaba este martes en ABC de que el PSOE había vetado en el Congreso una iniciativa del grupo popular que pretendía apoyar los productos catalanes «y luchar y frenar los boicots». El portavoz del PP, Rafael Hernando, argumentaba que «Cataluña no son los independentistas y tiene que quedar muy claro que el boicot a los únicos que hace daño es a los consumidores que consumían esos productos y a otras personas que no quieren a los independentistas y son víctimas colaterales».

El PSOE rechazó la propuesta del PP en respuesta a los vetos que el Gobierno aplica a las leyes de la oposición por motivos presupuestarios. Ante el discutible argumento esgrimido por los socialistas, la iniciativa de los populares resultaba especialmente oportuna en vísperas de la campaña de Navidad, una de las épocas de mayor consumo del año, sobre todo para productos con especial riesgo de sufrir un boicot por motivos «políticos», ajenos a las propias empresas y a sus empleados, y nocivos para la economía catalana en particular y, por extensión, para el conjunto de España.

El cava es uno de esos productos expuestos al rechazo de los consumidores por aspectos que nada tienen que ver con la calidad y el precio, los factores que marcan las decisiones de compra en una economía de mercado. En este contexto, el Consejo Regulador del Cava -controlado mayoritariamente por las bodegas catalanas- ha trasladado al Ministerio de Agricultura la petición de limitar el incremento de la superficie de viñedo dedicado a la elaboración de los caldos espumosos durante los tres próximos años.

Tanto la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) como las dos principales formaciones políticas de la región - el PP y el PSPV- han coincidido en defender sin fisuras al sector local, concentrado en la localidad de Requena. Para la organización agraria, las bodegas catalanas pretender limitar la producción de su principal competidor ante el «efecto negativo que puede tener sobre las ventas de cava catalán en el resto de España» el frustrado proceso secesionista.

Más allá de las verdaderas motivaciones de la petición del Consejo Regulador del Cava, que corresponde aclarar al propio organismo y que debe evaluar el Ministerio de Agricultura, el presidente de los Elaboradores de Cava de Requena, Emilio Expósito, ha puesto el punto de cordura exigible en un debate de estas características. El máximo responsables de la organización que agrupa a los productores valencianos ha dejado claro que «un boicot distorsiona el mercado y no es bueno para el sector». Ni tan siquiera para aquellos que podrían beneficiarse del rechazo de una parte de los consumidores. Los elaboradores de cava de Requena han crecido en los últimos años gracias a su apuesta por la calidad, que les ha hecho dar el salto a los mercados internacionales.

De hecho, las exportaciones suponen el 35 por ciento de sus ventas y las previsiones para esta campaña, que será histórica en Requena, están basadas en la evolución del comercio exterior y en ningún caso en un supuesto boicot que ni desean los productores valencianos ni debería producirse jamás por puro sentido común, porque si pierde Cataluña pierde toda España.

Alberto CaparrósAlberto CaparrósJefe de secciónAlberto Caparrós