Arquitectura y plástica

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CON Rodin en la calle valenciana regreso de Turín, donde he sido invitado al Acto solemne de Apertura de Curso de su Politécnico -el más prestigioso, junto al de Milán, en este tan cercano país- coincidente con su 150 Aniversario. Y he asistido, perplejo, al bochornoso espectáculo protagonizado por una docena de jurásicos estudiantes irrumpiendo como animales en medio de la lección inaugural para exigir -¡nada menos!- que se erradiquen las fructíferas relaciones universidad-empresa que, allí protagoniza la Fiat y su famosa factoría (por cierto, una joya arquitectónica de principios del siglo XX) de Lingotto hoy intervenida por Renzo Piano; y eso en nombre de no se qué paparruchas antisistema ancladas en el más rancio y reaccionario conservadurismo.

Pese a ello -o quizás también por ello- he hablado con entusiasmo en el Laboratorio Internacional que el profesor Pagani dirige en su Facultad de Arquitectura, junto a los reconocidos docentes Riani (Pisa) y Salamano (Buenos Aires) acerca de Arquitectura y Plástica para reivindicar, en el marco de esa versión transversal y combinada de la sostenibilidad que yo defiendo, la recuperación de las artes plásticas (escultura y pintura muraria) en la arquitectura contemporánea.

Convencido de que la sostenibilidad es algo más que una consigna y un simple eslogan de buen tono (ya veremos en qué queda esa cacareada ley de economía sostenible que anuncia desde hace meses el Gobierno de Rodríguez Zapatero) como ha venido a demostrar la reciente edición del Forobert de la Revista d´Estudis Autonomics de la Conselleria de Governació, en la que Angélica Such disertó sobre sostenibilidad y bienestar social, me interesa éste tan particular aspecto que aporta a la arquitectura, y a su disfrute, un valor añadido de indiscutible interés.

La Fundación Patagonia Arte y Desafío y su propuesta académica «Espacios para el arte en Ushuaia», resulta el marco específico para un debate sereno, creativo y riguroso en el que estudiantes de arquitectura italianos, argentinos y valencianos trabajarán en los talleres que se celebrarán durante este curso universitario; precisamente en las antípodas culturales e intelectuales de esa cerrazón mental a la que se entregan anacrónicos sectores de la izquierda que alientan -también en España- gamberradas como la citada. Ya les contaré resultados.