Arnal sólo convenció con el terremoto final de su «mascletà» en la víspera de San José

M. CONEJOS
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VALENCIA. Los 121 kilos de pólvora que ayer quemó la pirotecnia Arnal en la Plaza del Ayuntamiento resultaron efectistas tan sólo en el tramo final. El terremoto terrestre, de mayor duración de lo habitual y un potente remate aéreo salvaron una «mascletà» que, en caso contrario, no habría contentado a los miles de valencianos que se agolparon en la principal plaza de la ciudad.

El comienzo resultó algo tedioso, pero a medida que avanzaba la «mascletà» fue cogiendo ritmo y potencia y finalmente la empresa que dirige el concejal de Alumbrado, Juan Vicente Jurado, se ganó el derecho a disparar en los días grandes de las fiestas falleras.

A falta de la última «mascletà» de la jornada de hoy, está claro que las pirotecnias de Turís, los Caballer y Arnal están algo por encima del resto.

No obstante, el mejor espectáculo de los disparados hasta la fecha corresponde a Vicente Caballer de Godella, que el pasado domingo encandiló a los valencianos. Antonio Caballer de Moncada tiene hoy el complicado reto de superarle.