El apoyo socialista a urbanizar en Elda y Mundo Ilusión allana el Plan Rabasa

Sectores críticos del PSPV creen que existe «intencionalidad orgánica» en el doble rasero de Blanquerías a la hora de imponer u obviar la doctrina Burriel

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

M. GASPARET

VALENCIA. «Las 7.500 viviendas de Elda y las 20.000 de Cabanes y Oropesa allanan el Plan Rabasa». Ésta es una opinión cada vez más compartida entre sectores críticos del PSPV, que advierten que la carta blanca de Joan Ignasi Pla al alcalde de Elda y ex presidente del PSPV, Pascual Azorín, deja sin argumentos a Blanquerías a la hora de imponer a los socialistas alicantinos un voto en contra de la edificación de 15.000 viviendas en Alicante, la mitad de ellas de protección oficial.

Más aún cuando el argumento empleado por Pla para justificar la urbanización de Elda, según el cual se había de comprender que Azorín buscara «alternativas de empleo y desarrollo a la crisis industrial que padece la población», es exportable.

En sectores críticos del partido ha calado la idea de que Pla «sigue pagando a Azorín su apoyo en el Congreso de Alicante», y se sugiere una «intencionalidad orgánica» en el posicionamiento que impone la dirección del PSPV en los ayuntamientos.

Esta supuesta intencionalidad pasaría por forzar e interferir en el posicionamiento político de los aparatos locales, apelando a la doctrina del partido, a fin de generar espacios de «negociación» e intercesión ejecutiva, siempre susceptibles de tener un reflejo en la consignación de nuevos «amigos» y «disidentes».

Megaurbanización en Cabanes

Esta certidumbre habría sido sopesada por los socialistas de Cabanes y Oropesa a la hora de votar en favor de una megaurbanización de 20.000 viviendas más golf en los aledaños de Mundo Ilusión. De ahí el cierre de filas de la dirección socialista del Alt Vinalopó (Vicent Nebot) en apoyo a los ediles de Cabanes y Oropesa, a quienes el secretario general de Medio Ambiente del PSPV, Francesc Signes, ha amenazado con expedientar. Fuentes consultadas por ABC se preguntaban «dónde estaba el secretario de Urbanismo del PSPV, Eugenio Burriel, cuando los socialistas de Elda decidieron impulsar un PAI de 7.500 viviendas», e ironizaban sobre las consecuencias de «tamaña disidencia»: «¿Será expedientado Azorín?». Entre los socialistas de la ciudad de Alicante aún se acuerdan de cómo Burriel fue a «darles la charla» para que se opusieran al Plan Rabasa. o de cómo Ignasi Pla reunió hace dos semanas, «por separado y luego juntos», a sus compañeros y rivales Ángel Franco y Blas Bernal, a fin de recordarles cuál era la decisión de la dirección autonómica en lo que refiere a «un proyecto del PP». Huelga decir que el modo en que Pla organizó una entrevista por tandas no ha ayudado a mejorar las relaciones entre la dirección alicantina y el líder del PSPV.

La posición favorable de la mayoría del PSOE alicantino, con el presidente local y el portavoz del grupo municipal (Franco y Bernal) a la cabeza, motivaron la dimisión en junio pasado del secretario general de la agrupación local, Juan Antonio Román. incapaz de hacer prevalecer la posición de la dirección nacional y de los denominados «acuerdos de Alona», por los que el PSPV se instalaba, teóricamente, en contra del plan urbanístico de Alperi.