Álvaro Pascual-Leone con un grupo de profesores en Caxton College, este lunes
Álvaro Pascual-Leone con un grupo de profesores en Caxton College, este lunes - ABC
Educación

Álvaro Pascual-Leone, neurocientífico en Harvard: «El cerebro necesita tener un propósito de vida definido»

El profesor explica en el Foro de Caxton College los retos a los que se enfrenta el sector educativo para aumentar y mantener una óptima salud cerebral

ValenciaActualizado:

Tener un cerebro sano es una parte fundamental de tener salud (un término que no solo se refiere a la ausencia de enfermedad). A partir de aquí, la educación tiene que fomentar, educar y mantener esa salud cerebral en los niños y jóvenes para que este órgano funcione de forma óptima a lo largo de sus vidas. Este es el gran reto de la eduación, según explica el neurocientífico Álvaro Pascual-Leone, profesor en la Escuela Médica de Harvard, en una entrevista previa con ABC previa a la celebración del III Foro Innovación Educativa organizado por el centro valenciano Caxton College de Puzol.

«Darnos cuenta de que mantener el cerebro sano durante toda la vida es esencial, pero a veces nos olvidamos del cerebro», asegura el profesor, quien añade que un cerebro sano es diferente a los 2, 5, 15, 50 o a los 80 años, por lo que con el término «sano» no se refiere a tener un cerebro «joven», sino a tener un cerebro sano funcionando todo lo bien que puede para la edad que tiene la persona, que tiene unas capacidades y funciones distintas según la edad. De esta necesidad de mantener óptima la función del cerebro tratará Pascual-Leone en el encentro, así como de la necesidad de conseguirlo lo antes posible.

«Hay cosas que nosotros podemos hacer para mantener el tener lo más sano, lo más vibrante o lo más capaz posible. Pero también la educación puede hacer mucho. Para empezar hacernos más conscientes de lo importante que es tener un cerebro sano toda la vida y tener un cerebro como diana de la salud en general», destaca el neurocientífico. El papel que desempeñan los maestros -así como los padres e incluso la sociedad- durante el desarrollo de los jóvenes es fundamental para el estudiante como individuo, explica el experto, «porque tiene implicación en todos los niveles».

En este sentido, Pascual-Leone añade que «hay cosas que tienen cierto sentido hacer ahora y hay cosas que no la tienen, y tener un propósito de vida definido -aunque lo cambies-, tu cerebro lo necesita. Y eso da igual que lo digas con neurociencias que con poesía, como lo decía Machado con su "Caminante no hay camino, se hace camino a andar". Ahí Machado está diciendo "Anda, que si no andas, te mueres"».

«Si la educación no empieza a aplicar ya las técnicas para educar y mantener sano el cerebro, vamos a perder generaciones enteras»
Álvaro Pascual-Leone , Neurocientífico

Así, para hacérselo entender a los niños, los educadores en los colegios tienen el «gran reto» de «navegar en la incertidumbre» de lo que se sabe y lo que no, basándose en todas las fuentes de información que tienen, arriesgando y «maximizando las posibilidades de éxito», insiste el profesor afincado en Boston. «Y eso se tiene que empezar a aplicar ya porque, si no, vamos a perder generaciones enteras», sentencia.

En este encuentro entre la comunidad educativa con el profesor valenciano, desplazado expresamente para la conferencia, una de las preocupaciones a tratar es la carga que generan los trastornos de ansiedad, depresión y salud mentan en los jóvenes y adolescentes. Pascual-Leone cree que hay tres factores que dan la visión de un posible aumento de estas enfermedades en los jóvenes sin haber crecido el número de ellas en realidad.

Pascual-Leone, en su visita a Caxton College
Pascual-Leone, en su visita a Caxton College - ABC

Por un lado, la mejora de los diagnósticos ha evolucionado con el tiempo, por lo que ahora hay más herramientas para saber si un niño tiene dislexia o trastorno del espectro autista, (por ejemplo), cuando antes no se diagnosticaban algunos casos. En segundo lugar, el neurocientífico señala el contexto social, como posible factor de aumento de trastornos: la escolarización, los cambios sociales, etc. así como la rapidez de la evolución y la dificultad de los seres humanos para adaptarnos al cambio rapidamente (por ejemplo, con las comunicaciones, el estrés que produce el sentir la obligación de contestar a un email o un whatsapp al instante). Y, por último, la incapacidad de las personas para aceptar las frustraciones (los padres creen que sus hijos tienen que ser perfectos, cuando deben asumir que no lo son).

En el basto mar de ideas enfocadas a mejorar la salud cerebral, una de las grandes conclusiones del profesor es que «No hay una receta general. Hay pilares generales, como dormir lo suficiente, descansar su tiempo, poner retos nuevos, tener apoyo social...» Y esto, añade, «es cierto para el niño como lo es para el mayor. Pero una receta no sirve para todos. Se debe individualizar, así es como se implanta sobre una persona concreta».