Almansa, de adagio a axioma

CON la malcrianza como programa -la enseñanza de la Historia como arenga, de la lengua como coartada- el resultado final es siempre un calenturón de los catecúmenos a los que implantan una idea entre

POR OBDULIO JOVANÍ
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CON la malcrianza como programa -la enseñanza de la Historia como arenga, de la lengua como coartada- el resultado final es siempre un calenturón de los catecúmenos a los que implantan una idea entre ceja y ceja -único lugar donde les cabe- y ahí la llevan atascada, recurrente, que les acaba llevando al escalofrío y la horripilación. Así, el pasado sigue siendo un arsenal de argumentos en boca de los ángeles custodios de la retórica nacionalista de cantón de Plaza Mayor. «Los muertos seculares -dirá Pío Baroja- aún tienen la sartén por el mango, seguimos viviendo bajo el imperio de las momias». Y Fuster: «Els historiadors se pensen que escriuen història: tot el que en ella no es erudició -i encara, encara...- és política». Así, los «progresistas al borde del Medievo» -como diría Campmany- se valen ahora de esa servidumbre de reculo arrastrando aún los grilletes de sus rencores, presos de un furor identitario por ser lo que no son ni fueron; con afirmaciones rotundas, milenaristas, numantinas; y son levantiscos de calle, con la violencia como único alimento de sus utopías, martilleando, remachando las tesis hasta derivarlas en credos, los adagios en axiomas; y así se mantienen en forma apelando cíclicamente a lo que Umbral llama ¡cultura del acontecimiento!

Viene un nuevo 25 de Abril -fecha señalada la de este año por Eliseu Climent, profeta del seny, para que «dejemos de ser un pueblo subalterno»- hito y mito, como lo ha calificado uno de los comisarios de la exposición que la Generalitat ha montado sobre la Batalla de Almansa en el Museo san Pío V. En uno de los paneles se puede leer acerca de la Batalla «en la que los valencianos no participaron directamente». ¡Pues no es eso con lo que se adoctrina a los niños en las escuelas tribales! También pueden leerse las represalias de Felip V. Fueron evidentes. Conozco algunas de las que hiciera nuestro paisano el general Basset, austracista, a modo de Alí Babá y sus 40 ladrones... quien además promovió una agitación social, justa -al margen de las luchas dinásticas de Almansa- para campesinos y menestrales. También se dice que se derogó el Derecho valenciano. Y no se dice -eso lo dice Mayans, el ilustrado valenciano, austracista- que fue el duque de Híjar quien rechazó ese Derecho que quiso restituir Felipe V...

«Nada parece indicar -escribe Nuria Sales, historiadora catalana- que un Hausburgo hubiera de ser mas respetuoso con las Constituciones y las Cortes que un Borbón... las Constituciones los reyes de la Casa de Austria las trasgredían crónicamente... ». De la lengua, un apunte de N.S.: «Que la escuela fuese factor del abandono del idioma no dependía tanto de Madrid como de la actitud de cada obispo, de cada orden religiosa, de los regidores de cada municipio». Según Rovira i Virgili -¡historiador nacionalista!- el catalán fue sustituido en la enseñanza pública a partir de 1825. Y Corominas retrasa esta fecha hasta 1851... Tampoco enseñan eso aquí. Aquí hicieron entonces el trueque de la lengua sediciosos y apesebrados dirigentes e intelectuales, los mismos que lo están haciendo hoy en otra dirección; para eso valen, para servir. Dicen que el Consell va a cerrar los repetidores de TV3: altiempo que abra Canal 9 y lo depure de excrecencias filológicas. Veamos lo que es blanco y lo que es negro, como diría Sancho Panza, no valen imbunches sectarios como los que sonrisea, entreguista, Zapatero, ese nieto de su abuelo que solo ve blanco en Otegui y negro en Rajoy. Con la Vice-De la Vega sincopando textos en su pasarela de moda, con Pepiño loriteando gracietas de atril para convictos. Y todos a la espera del ¡proceso!, como otros esperaron al Mesías; o a Godot. Porque la primavera ya llegó a los almendros y los cerezos...