Algo parecido al amor

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POR R. CARRIÓN

VALENCIA. 14 de febrero, San Valentín: ¿día del amor? ¿Un invento de los centros comerciales? Una nueva visión del asunto: descubrir cómo las especies animales manifiestan su amor en un zoo sin barreras, Bioparc Valencia.

Una de las grandes apuestas de Bioparc pasa por convertirse en observatorio de especies animales tal como se comportan en la naturaleza, lo que significa que las podemos contemplar conviviendo en sus propios grupos sociales así como actuando con sus roles y jerarquías.

También es posible seguir cómo cada especie vive su relación de pareja de distinta manera, es decir, cómo cada especie vive de una forma diferente el amor, o algo parecido: hay especies monógamas, polígamas, matriarcales... e incluso hay grupos de machos o hembras solteros como los bongos orientales, los talapoins, los tocos Keniata o los varis rojos. En todos los casos, los animales actúan de manera natural a la vista del público.

Juegos y mimos

Por ejemplo, es posible presenciar cómo el macho de rinoceronte, Cirilo -procedente del antiguo zoo de Viveros- disfruta pasando el día junto a dos jóvenes hembras. Las hembras juguetean con Cirilo, e incluso duermen la siesta junto a él. En alguna ocasión, los visitantes más afortunados han podido presenciar cómo Cirilo ha montado a una de las hembras, un hecho bastante inusual en los rinocerontes que habitan en zoológicos.

Otro ejemplo de este «amor animal» es el de la pareja de cerdos hormigueros, que suelen estar durmiendo enroscados en su madriguera, muy acaramelados, ya que son animales nocturnos. Esta especie suele organizarse en parejas por motivos de reproducción, que es lo que se espera de la pareja que habita en Bioparc.

Y para ejemplo curioso, los lemures de cola anillada, que forman sociedades matriarcales en las que las hembras dominan a los machos y los reclaman únicamente en épocas de reproducción, controlando en todo momento el rol de éstos en el grupo e incluso no dejándoles si quiera acercarse a las crías. Por el contrario, otras especies de lemures, como los de vientre rojo, mantienen su pareja a lo largo del tiempo, y el macho hasta colabora en el cuidado de las crías.

Otras relaciones resultan más singulares y curiosas, como es el caso de los gorilas, en los que únicamente un macho de espalda plateada convive con las hembras a modo de harén. En los últimos meses se ha podido observar a Mambie, el macho, relacionándose con Fossey, una de las hembras, todo un logro en el proceso de aclimatación de ambos.

Fossas, nutrias de cuello moteado, suricatas, cebras, chimpancés y jirafas viven también en pareja y se espera que en los próximos meses se conozca su estado de buena esperanza.