Ximo Puig, junto a Alberto Fabra y Joan Lerma en una imagen de archivo
Ximo Puig, junto a Alberto Fabra y Joan Lerma en una imagen de archivo - MIKEL PONCE
Política

El adelanto electoral de Ximo Puig deja en el limbo la designación de los senadores valencianos

La pérdida de un representante y los acotados tiempos aventura unas complicadas negociaciones entre los partidos

VALENCIAActualizado:

El adelanto de las elecciones autonómicas decidido por Ximo Puig para hacerlas coincidir con las generales el próximo 28 de abril ha generado un imprevisto para los partidos valencianos: la designación de los senadores territoriales. El problema viene dado por los tiempos y por el encaje legal. Tras los comicios, la constitución de las Cortes Valencianas tendrá lugar el jueves 16 de mayo, mientras la del Senado será cinco días después, el martes 21 de mayo.

Durante esas pocas jornadas, con un fin de semana de por medio, el Parlamento autonómico debería designar a los representantes para que éstos puedan tomar posesión, lo cual no resultará sencillo ni por el poco margen ni por las arduas negociaciones que se prevén entre los partidos.

En primer lugar, se encuentra el proceso de tramitación. Una vez constituidas las Cortes, se conformará la Mesa el mismo día, y posteriormente habrán de hacerlo los grupos parlamentarios. Éstos son los encargados de proponer los nombres de los senadores, de modo que, a continuación, la Mesa tendrá que comprobar mediante un informe jurídico que no exista incompatibilidad o inelegibilidad de ninguno de ellos.

Según la ley de Senadores, seguidamente deberá convocar la comisión de Coordinación, en la que las personas propuestas comparezcan para realizar el llamado «examen de valencianía» (en el que se les puede pedir explicaciones sobre su formación académica, trayectoria profesional o política y méritos alegados). Ya pasada esta prueba, tendría que someterse a votación, en última instancia, en un pleno, donde resultarán elegidos.

Todo ello ha de tener lugar antes del 21 de mayo, de modo que si no es así no podrán tomar posesión en la constitución del Senado. Con el añadido de que, en el caso de que alguno quisiera optar a formar parte de la Mesa de la Cámara Alta o de otros órganos, no podría. La situación afecta especialmente a Joan Lerma, vicepresidente segundo del Senado -donde está desde 1995- en la pasada legislatura por el PSPV, quien aspira a repetir en el cargo.

Acelerar los plazos

Para tratar de encontrar una solución, las Cortes han encargado un informe jurídico, según han comunicado este martes los grupos tras la reunión de la Junta de Portavoces. La intención es buscar una fórmula para acelerar los plazos. El portavoz socialista, Manolo Mata, ha propuesto replantear «si es necesario mantener la comparecencia o no». En el caso de que sí, ha abogado por establecer un «protocolo exprés» para la convocatoria de la comisión de coordinación o crear una «temporal» incluso.

La realidad es que los partidos del Consell no han previsto este escenario con el adelanto de los comicios y podrían tener que abordar también una reforma de la ley de Senadores más adelante. La portavoz adjunta del PP, Eva Ortiz, ha señalado que los nombramientos quedan «en un limbo» con la normativa actual y ha recordado que su grupo planteó sin éxito que las proposiciones de ley contaran con un informe del Consell Jurídic Consultiu para poder «anticipar una situación como esta». «Houston, tenemos un problema», ha indicado.

La incógnita del reparto

Pero no únicamente existe un obstáculo de tiempos. Las negociaciones políticas para proponer a los senadores tampoco serán tranquilas. En función del resultado electoral, se establecerá el reparto de senadores por cada partido, que se realiza aplicando la ley d'Hont directamente. En la próxima legislatura, a la Comunidad Valenciana le corresponden cinco en lugar de seis por la pérdida de población. Pero los partidos todo apunta a que pasarán a ser seis -PP, PSPV, Compromís, Ciudadanos, Podemos y Vox-.

Una vez se compruebe cuántos corresponden a cada uno, y dado que casi con toda seguridad alguna formación se quede sin senador, es probable que pudieran darse pactos entre grupos, de modo que alguno ceda representante a cambio de otro cargo en instituciones (por ejemplo, Mesa de las Cortes, donde también hay sólo cinco miembros). La intensidad de este debate se comprobará en mes y medio.