Vicente Vera - Cambridge Circus

10.000.000%

«En Venezuela se prevé que para este año 2019 se registre una hiperinflación de 10.000.000%, esta es la dramática realidad y no una fake news»

Vicente Vera
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Estoy seguro de que la mayoría de vosotros habréis deducido a qué o a quién corresponde este insólito guarismo con el que he titulado esta gavilla de reflexiones que me gustaría exponer a continuación. Quizá pueda representar una cifra enigmática o bien un tipo de algoritmo tan de de actualidad hoy en día. Para los lectores de prensa tanto en papel como digital conocen la coyuntura política y económica internacional. Saben que diariamente se publican noticias sobre las travesuras de Donald Trump, los ya clásicos atentados yihadistas en cualquier parte del mundo o bien las ya también clásicas manifestaciones y altercados en Europa, ya sean los chalecos amarillos en Francia o bien los indepes catalanes cortando las autovías y provocando altercados callejeros. En esta ocasión la noticia o noticias que me gustaría destacar son las dedicadas a la caótica situación política y económica que subyace en la República Bolivariana de Venezuela, presidida hoy en día por una rara bicefalia: Nicolás Maduro y Juan Guaidó. Este hecho, poco menos que kafkiano, posiblemente vaya a prolongarse en el tiempo, causando situaciones inverosímiles en cuanto a la toma de decisiones de índole política en sentido amplio, y la incertidumbre ante la ejecución de acciones relacionadas con la economía del día a día.

Desde hace meses se viene produciendo una salida masiva de venezolanos hacia países vecinos como Perú, Colombia, Brasil e incluso Chile y Argentina. Buscan una salida para superar la carencia de alimentos y medicinas para esta población que huye atemorizada por el miedo y la violencia hacia los más débiles. Maduro sabe que ya no es posible mentir y seguir negando la compleja realidad que se vive en Venezuela, hasta hace bien poco seguía engañando a la población que resiste en Caracas por ejemplo, incluso negando la existencia de una crisis económica, monetaria e incluso humanitaria que está provocando en este gran país una caída brutal en el PIB que dura más de cinco años y generando una hiperinflación galopante que ha distorsionado totalmente la realidad económica del país. Ante esta cruda realidad, el todavía presidente Maduro sigue negando la existencia de esta terrible hiperinflación. Sabe perfectamente que la web del Banco Central de Venezuela dejó de publicar datos e información económica acerca de la coyuntura monetaria tanto de la cotización del bolívar en sus diferentes modalidades, como del volumen de reservas de oro y otros activos monetarios. Solo le queda lanzar bravuconadas al exterior para perpetuarse en el poder dictatorial. No le ha gustado nada la aparición de un nuevo presidente, Juan Guaidó, encargado de llevar a Venezuela a unas elecciones libres y democráticas. Este jefe de la oposición está luchando para que sea reconocido en todo el mundo como nuevo presidente que pueda constituir una Asamblea Nacional democrática y que sea capaz de poner orden político y económico a la mayor brevedad, evitando siempre una solución violenta y de enfrentamiento civil. Ahora, y de manera inmediata solo cabe esperar la vía expedita para recibir la ayuda humanitaria venida de diferentes países solidarios con Venezuela y que puedan retornar a sus hogares respectivos o lo que quede de ellos.

Acorde con los informes económicos de todas las organizaciones económicas internacionales, y no solamente el FMI sino también por la CEPAL -siempre recordada por el periodo que fue presidida de manera brillante por el economista argentino Raul Prebisch- se prevé que para este año 2019 se registre una hiperinflación de 10.000.000% -sí, han leído bien y no asustaros-, pero esta es la dramática realidad y no una fake news. De ahí mi interés por llevar este trágico dato al encabezamiento del artículo. Todos recordamos aquel nefasto por convulso periodo de entreguerras durante la República de Weimar y anterior a la ascensión del nazismo. Todos hemos visto documentales y material gráfico sobre la hiperinflación alemana y también en Hungría durante aquellos temibles años. Las amas de casa tenían que llevar una carretilla con los billetes amontonados al mercado. Lo mismo ocurre hoy en Venezuela. Hoy se devalúa el bolívar y se emiten billetes de más valor monetario pero no sirve de nada. Qué bien nos relató estos días ya lejanos Stefan Zweig en su magna obra «El mundo de ayer».

Durante los próximos días o semanas será urgente la revalidación de la mayoría de naciones ratificando su apoyo a Juan Guaidó como definitivo y único representante político legal y presidente de Venezuela. El futuro pasa de forma inexorable por la elaboración de un plan de estabilización económica que recupere en el más corto tiempo posible la paz y la tranquilidad económica para todos los ciudadanos. Tal y como hizo España en 1959 con Joan Sardá y con los Pactos de la Moncloa en 1977 con el economista Fuentes Quintana a la cabeza. No será nada fácil. Es el momento de la intervención de técnicos cualificados especializados en micro y macroeconomía. Recomponer las variables económicas relacionadas con los precios, mecanismos de asignación de recursos, la inversión internacional, etc. Ha de ser la tarea fundamental: Reducir la inflación a medio y largo plazo.

Es urgente igualmente reconducir la viabilidad de la empresa pública de petróleos PDVSA, retomar el control por técnicos y profesionales con garantías de acabar con el expolio del petróleo y racionalizar su producción y su distribución. Cabe recordar aquí el extraordinario titular de un antológico artículo del escritor e intelectual Arturo Uslar Pietri (1906-2001), titulado “Sembrar el petróleo” en el que animaba a los políticos de su tiempo a reinvertir los beneficios del petróleo en la creación de industrias alternativas y en mejorar el modelo agrario para hacerlo más rentable y que esas rentas del petróleo derivasen también en los diferentes sectores económicos necesitados de financiación y conseguir una nación más rica y más próspera. Tal y como le hubiera gustado al insigne Simón Bolívar.

Antes de concluir me gustaría, como no podía ser de otra manera, hacer una breve reflexión sobre nuestra papeleta en España. Sigue la incertidumbre en nuestra piel de toro en cuanto a la actividad política y parlamentaria, aunque cada vez con mayor intensidad se legisla en los pasillos del Congreso, en los aviones Falcon, en mesas de negociación política con los recalcitrantes indepes, o incluso en alguna prisión, etc. Considero que llegado este momento de convocatoria de elecciones generales para el 28 de abril, es necesario que la práctica política empiece a modo de nueva etapa más estable, de manera que se puedan aprobar unos presupuestos razonables, sensatos, coherentes, y de acuerdo con unas cifras reales de nuestra economía empresarial y no construido sobre vaguedades y conceptos líquidos sin ninguna base fundamentada en datos fehacientes en cuanto a expectativas de ingresos contrastados y cobertura de gastos sociales indeclinables.

Soy consciente de la compleja situación en la que estamos inmersos. La gobernanza global no está en su mejor momento. Hay mucha inquietud en los mercados, los partidos más violentos son los que están subiendo como la espuma. La deuda económica mundial no para de crecer. Intentemos al menos que España sea de nuevo un país más estable, se pueda gobernar con mayor eficacia y sigamos construyendo un país mejor y menos desigual económicamente hablando. De lo contrario regresaremos a Stefan Zweig y su desasosegante mundo de ayer….

Vicente VeraVicente Vera