ENTREVISTA CON ALFONSO RUS

«No vale decir que la Generalitat está fatal: nos votan para solucionar problemas»

El presidente de la Diputación de Valencia no va de farol: en el pleno de diciembre, si la oposición insiste en cerrar la Corporación, perderá los sueldos, asesores, móviles y coches

VALENCIA Actualizado:

Si, como algunos apuntan, Alfonso Rus (Xàtiva, 1950) pasa por un momento bajo, lo disimula a la perfección: incombustible de la política y de otras muchas facetas de la vida, su transparencia dialéctica le ha acarreado disgustos y satisfacciones por igual. Pero, admite, a punto de cumplir los 61 «es poco probable que cambie».

—¿Tiene sentido el debate sobre la utilidad de las diputaciones?

-La gente habla sin saber. Las diputaciones prestan servicios fundamentales, aunque es cierto que hay que aligerar el capítulo de personal no incurriendo en nuevas contrataciones. También conviene aclarar las competencias para evitar duplicidades. Son instituciones claves para los municipios de menos de 15.000 habitantes.

—¿Cómo están las negociaciones para traspasar competencias a la Generalitat?

—Abordar ahora ese asunto es muy complicado por la situación económica del Consell. Se ha avanzado algo en servicios sociales o educación, pero mientras persista la crisis no adelgazaremos la Diputación para engordar la Generalitat.

—¿Sigue decidido a quitar el sueldo a los diputados partidarios de cerrar la institución provincial?

—No han cambiado su actitud y yo tampoco: mantengo lo que dije. Cuando alguien no cree en algo, si no se marcha al menos no debe cobrar ni tener privilegios a sus expensas. Les preguntaré en el pleno de diciembre si continúan opinando igual; según digan, actuaré.

—¿Le sugirieron PSPV, Compromís y EU cerrar la Diputación cuando se revisaron los sueldos en junio?

—En absoluto, me pidieron los asesores, los coches, los móviles...

—¿Cómo valora los primeros meses de gestión de Alberto Fabra al frente del Gobierno valenciano?

—Ha sido coherente por mantener un Consell que desconocía y que además es suyo porque sus miembros son de su mismo partido y tienen sus mismas ideas. Es lógico que escuche y se dé un tiempo para ver si los consellers gestionan o no como él quiere. Le ha dado frescura a la institución y está entregado al trabajo por todas las comarcas. Suma y no resta en el partido. Eso sí, la situación económica que afronta es muy delicada.

—¿La Generalitat se está convirtiendo en el principal lastre para la recuperación de muchas empresas?

—El Consell fue el motor para que muchos crecieran de forma exponencial. Ahora ha habido un colapso con una bajada galopante de los ingresos y un futuro incierto, y es lógico que los empresarios tengan menos oxígeno, lo que se suma a la menor predisposición de los bancos a dar créditos.

—¿Es Rus hoy incómodo para Fabra?

—No lo creo. El presidente tiene un cheque en blanco en lo que a mí respecta. Es cierto que el hecho de que no se me comunicara la dimisión de Camps fue algo que no me gustó. Represento a un pilar del partido en la provincia de Valencia. Luego hablé con él y todo quedó zanjado. Opiné con libertad pero eso no supone que fuera contra él. Construyo partido, no lo destruyo, y mi prioridad era que Camps no sufriera y que el nuevo presidente fuera alguien joven y con fuerza, y Fabra ha sido un acierto. Cuando digo que tiene mi apoyo, es el de toda la provincia.

—¿Cuál es entonces su nivel de complicidad con Fabra?

—Muy bueno. Eso es lo que me transmite a mí (casualidades de la vida, en en ese momento recibe la llamada del presidente y hay que interrumpir unos minutos la entrevista: se cuece el tema de las listas).

—La salida traumática de Camps viene acompañada de un relevo generacional en el PPCV. ¿Le afectarán a usted esos cambios como a Carlos Fabra y a José Joaquín Ripoll?

—En la vida hay que cambiar menos cuando está todo bien. Sé dónde estoy. Antes había un número uno que era Camps y ahora es Fabra, una número dos que es Rita Barberá y luego un número tres, que soy yo. En cambio, Carlos Fabra era número uno en Castellón y Ripoll en Alicante. Intento que el proyecto continúe con fuerza en mi provincia.

—¿Se presentará a la reelección como presidente provincial del PP en 2012?

—Me encuentro muy bien y si sigo así, volveré a presentarme.

—Se habla de Lorenzo Agustí o María José Catalá como competidores. ¿Le preocupa?

—Al revés, en un partido tiene que haber gente con aspiraciones. El congreso sería muy abierto y sólo estaría fastidiado el que perdiera. Si gano yo, integraré a otros candidatos, si los hay. Siempre se dice eso.

—¿Qué expectativas tiene el PP en la provincia el 20-N?

—Si la gente va a votar vamos a tener unos resultados increíbles y tendrá mucho mérito porque hemos soportado una campaña de tres años con el «caso Gürtel» y fenómenos como el 15-M que no impidieron a Camps revalidar el triunfo del PP en mayo con solvencia.

—¿Cuándo irá Rajoy a la plaza de Toros de Valencia?

—El fin de semana anterior a las elecciones o en la última semana de campaña. Hay que apostar por hacer un mitin por la mañana o por la tarde, aunque en noviembre hace frío.

—¿Va a presentarse a la reelección como alcalde de Xàtiva?

—Creo que sí, aunque siempre lo hago público un año antes. En 2014 decidiré, porque hasta entonces pueden pasar muchas cosas. Ser alcalde es lo más grande y ser presidente de la Diputación es increíble.

—¿Le gustaría ser conseller?

—No, del uno al diez tengo cero aspiraciones. Si algún día lo deseara, sería para ayudar al presidente en la gestión, que es lo mío.

—¿Qué nota pone al Consell?

—Sé que Fabra está siendo muy riguroso: «Tanto tengo, tanto gasto», y en el presupuesto que viene se verá. Isabel Bonig tiene una frescura de ideas tremenda; Maritina Hernández aglutina una gran experiencia; Serafín Castellano tiene un recorrido brillante y funciona en cualquier puesto; Paula Sánchez de León coordina a todo el Consell de forma admirable; José Císcar tiene un gran bagaje como alcalde y capacidad para negociar, Enrique Verdeguer viene con objetivos muy claros... La clave está en tener temple ante la falta de liquidez y solucionar los problemas de la gente, pagar a los ayuntamientos y a los proveedores y crear trabajo. No vale decir que la Generalitat está fatal económicamente (en alusión a las declaraciones del conseller de Hacienda, José Manuel Vela) porque a la gente no le interesa: nos votan para que les solucionemos sus problemas.

—¿Después del 20-N se hablará con claridad de subida de impuestos, copago sanitario....?

—Se está preparando un plan muy riguroso pero no para después de las elecciones, sino para ya. El objetivo es claro: mantener el estado del bienestar. Eso no incluye subir impuestos porque bajándolos la gente gestiona mejor.

—¿Cómo se siente en las Cortes?

—Muy bien, estoy aprendiendo pero tengo ganas ya de intervenir. Lo haré en las próximas sesiones.

—¿Su relación con Rafael Blasco se ha enfriado?

—Comemos casi todos los días, nos llevamos fenomenal. Eso sí, hay gente que cuando nos ve juntos dice que conspiramos (se ríe).

—¿Lo ve en el Consell?

—Camps le prometió ir y luego no lo hizo pero lo incluyó como asistente a los plenos. Ahora ha entrado Fabra y puede pensar otra cosa. Siempre lo tendría a mi lado porque es tranquilo, buen gestor y un gran estratega. Él no quiere irse a Madrid y perderíamos mucho si se marchara.