DANZA/ ESTRENO ESTA NOCHE EN LA SALA MUNTANER

Trànsit celebra sus bodas de plata con «Evangelium»

I. GARCÍA-ARNAU
BARCELONA Actualizado:

María Rovira (una de nuestras coreógrafas más internacionales y fundadora de la compañía Trànsit) nos ofrece en esta ocasión una visión actual de los personajes bíblicos mediante la danza moderna. ¿Qué pasaría si un apóstol se trasladase a nuestros días?

La nueva propuesta de Trànsit, «Evangelium», llega esta noche a la Sala Muntaner (hasta el domingo) para mostrarnos una reflexión sobre la naturaleza humana a través de cuatro apóstoles. San Pedro, Santo Tomás, San Juan y San Mateo suben al escenario en un ambiente actual, para hacer hincapié en los temas que más nos preocupan hoy en día, y todo ello a través de la danza, el teatro y el vídeo.

Su estreno coincide con el 25 aniversario de Trànsit. En este montaje, los cuatro protagonistas masculinos dan vida a unos apóstoles modernos, rebeldes e incluso cínicos, ataviados con traje y corbata al estilo «Reservoir Dogs», y que se mueven en el escenario bajo la dirección de Javier Gamazo. El último éxito de la compañía fue «Mujeres y Shakespeare» que pasó por el Festival Grec de Barcelona. Si en esa ocasión los papeles centrales eran los femeninos, con «Evangelium» Rovira quería volver a darle el protagonismo a los hombres.

«Los cuatro bailarines son de distintas nacionalidades y cada uno interpreta al apóstol con el que se siente más identificado» explica Rovira. Durante el espectáculo cada uno habla en su propio idioma, algo que la bailarina asegura que no es un obstáculo para su comprensión, ya que aunque mezcla danza y teatro, es sobre todo el baile contemporáneo el principal motor de la historia. La obra parte con la representación de los siete pecados capitales, y a partir de allí se van desarrollando las coreografías y el conflicto armónico entre los cuatro apóstoles. «Los vemos desde una perspectiva distinta; San Juan, el que le abría el camino a Jesús, es como el relaciones públicas, mientras que San Pedro se culpa por haber negado a Dios tres veces y por eso es un personaje muy frío y que siente envidia por todos».

En realidad, Rovira confiesa que le hubiese gustado añadir a Judas, ya que es su apóstol favorito pero «no lo incluí en la obra porque es demasiado importante para mí. Le tengo mucho respeto y le hubiese tenido que dar mucho más protagonismo, en el futuro ya se verá» explica Rovira. Quizás más adelante nos sorprenda con una obra dedicada al traidor más famoso de la historia.