La sanidad catalana niega las recetas a los enfermos crónicos de otras comunidades

El Govern ordena a los médicos de Tarragona que no receten fármacos a los que no están empadronados allí

BARCELONA Actualizado:

Lola, zaragozana de 65 años, lleva más de veinte veraneando en Salou (Tarragona) y hasta este agosto nunca se había sentido «excluida» en Cataluña. Ella y muchos de sus compañeros de playa —procedentes de otras comunidades y con dolencias crónicas— se llevaron este agosto un chasco cuando acudieron al ambulatorio de La Pineda para que les recetaran sus medicamentos de siempre y el médico de cabecera les dio prácticamente con la puerta en las narices.

«No daba crédito. Sólo me dijo que no me los recetaría más porque tenía órdenes de la Generalitat de no dispensar medicamentos a enfermos que no estábamos empadronados allí. Me sentí por primera vez en muchos años excluida en un territorio que yo consideraba mi segunda casa», explicó Lola en declaraciones a ABC.

«Primero no me lo creí»

Otra sorprendida por las nuevas directrices de la sanidad catalana es Charo, también zaragozana y veterana de la Costa Dorada. «Me lo explicaron mis amigas en la playa y no me lo creí hasta que lo vi con mis propios ojos. No hay derecho, Aragón y Cataluña tienen convenios para atender a pacientes de fuera. Que no nos tomen el pelo», denuncióla mujer. Sus voces se sumaron a las de otros muchos ciudadanos españoles que toparon con el mismo problema, por lo que decidieron recurrir a una asociaciación de defensa de los derechos de los consumidores (Infomacu). Sólo en Aragón, la citada asociación recibió más de una treintena de quejas de veraneantes en Cataluña y dio fe de que se había producido, incluso, más de un motín entre los afectados.

Reuniones Cataluña-Aragón

El conflicto hizo también que los gobiernos de Cataluña y Aragón, que ya tiene convenios vigentes para la atención a desplazados, tuvieran que reunirse en varias ocasiones.

Según confirmaron a este diario portavoces de la consejería de Salud catalana, la medida, que afecta a la zona sanitaria del Camp de Tarragona, se consensuó a comienzos de verano entre los profesionales de la zona y las empresas proveedoras del sector y «no responde a medidas de ajuste económico» sino a un deseo de «minimizar el riesgo para este tipo de pacientes». Joaquim Pallejà, gerente de la citada región sanitaria, indicó ayer a ABC que desde hacía meses los médicos de estas zonas se quejaban porque en la época de verano la demanda de recetas en los ambulatorios aumentaba de manera vertiginosa lo que «impedía que los profesionales pudieran atender otras urgencias como la atención a patologías agudas o a enfermos descompensados...».

«Consumían una tercera parte de su tiempo atendiendo a estos pacientes y eso cada vez iba a más», dijo Pallejà. Esa no es, sin embargo, la única razón que les ha conducido a la restricción. Según el responsable de Salud, hay otra de peso que es que «el hecho de recetar sin tener acceso al historial médico del paciente es un riesgo que debe evitarse». «Aquí, en la costa tarraconense, tenemos un gran número de población flotante procedente de otras comunidades españolas», explicó Pallejà.

Por este motivo, y tras varias reuniones, la Generalitat dio a los médicos de esta área la consigna de que no tienen la obligación de renovar los tratamientos a enfermos crónicos empadronados en otra provincia. Aclara, sin embargo, que «eso no significa que dejarán de atenderse las urgencias o las patologías agudas».

¿Una cuestión de dinero?

Sin embargo, tras las razones médicas podrían haber también económicas. Cada comunidad se hace cargo del coste de las recetas expendidas y canjeadas en ellas, lo que hace que el gasto aumente en aquellas zonas en las que hay un gran número de turistas. La recomendación de la Generalitat es que antes de desplazarse de vacaciones a Cataluña, los pacientes de fuera acudan a su médico de cabecera para que les proporcione las recetas para todo el verano. De no ser así, sólo obtendrán la preciada rúbrica del facultativo si se empadronan en la zona.

A largo plazo, la solución vendrá, según dijo Pallejà, de la «homogenización de la receta electrónica». «Ahora, las recetas sólo pueden leerse en Cataluña, aunque tanto Generalitat como el Ministerio están intentado que se extienda el mismo modelo por todo el territorio español, lo que hará desaparecer el problema». Según el gerente, la receta electrónica podría funcionar de manera unificada en todo el territorio nacional en sólo medio año.