La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau - INÉS BAUCELLS

Presión política sobre Colau por las concesiones a grupos afines

La oposición reprocha sus ayudas a dedo, su sectarismo y su vieja política clientelar

BARCELONAActualizado:

Inyección de dinero para sus sedes, subvenciones al alza, contratación de allegados, adjudicaciones a dedo, vía libre a pesar de las irregularidades... Desde movimientos antisistema hasta entidades independentistas y colectivos okupas se están beneficiando de los favoritismos del Ayuntamiento de Barcelona liderado por Ada Colau, como ABC lleva días denunciando. Cuando cada vez falta menos para las próximas municipales, nuevos casos siguen conociéndose y la oposición es cada vez más crítica con un gobierno que llegó a la alcaldía queriendo imponer nuevas formas pero que arrastra los peores «tics» de la mala política.

Prueba de ello son los 35 millones para locales de colectivos amigos como Arran, los CDR o la ANC o la tolerancia con los asentamientos okupas en la ciudad, que provocaron que en 2016 se duplicaran los problemas de convivencia con el colectivo. También lo es que las subvenciones a entidades afines se hayan incrementando sustancialmente, hasta un 122%. Entre las entidades favorecidas está el Observatorio DESC -en el que trabajó la alcaldesa y otros miembros de su equipo-, que este año recibirá 129.868 euros, después de que en 2017 se viese ya muy favorecida en los presupuestos municipales.

A dedo y para pagar nóminas

Estas subvenciones han pasado de 11 a 24,4 millones en 2018. El PP desgranó ayer que los presupuestos municipales para este año, aprobados automáticamente al haber superado la alcaldesa la moción de confianza por falta de alternativa, contemplan 212.340 euros para Diomcoop, la cooperativa para manteros con la que Colau quiere introducirlos en el mercado laboral legal, o Alencop -una iniciativa similar para chatarreros-, que recibirá 44.673 euros.

En esta misma línea destacan los 45.000 euros que se embolsarán la cooperativa COOP 57 -de banca ética y en la que trabaja David Fernàndez, exlíder de la CUP- y otros tantos para la Fundación Fiare y para Fets, que también se dedican a la financiación social y solidaria. El líder municipal del PP, Alberto Fernández, lamenta que muchas veces estas subvenciones acaban sirviendo para pagar nóminas y que muchas veces se adjudican a dedo.

Además, desde el PDECat, el concejal Raimond Blasi denunció que estos casos responden «a una manera de hacer y gobernar claramente marcada por el sectarismo, el prejuicio ideológico y mirar por el beneficio de los que consideran suyos». Su formación lamenta que Colau llegó a la alcaldía para «secuestrar el activismo».

Especialmente crítica fue también la líder de Ciudadanos en el Ayuntamiento, Carina Mejías, que cree que este trato preferente es una manera de «pagar favores» a aquellos que llevaron a Colau a la alcaldía. «Es la típica vieja política clientelar», aseguró, al tiempo que apuntó que estas prácticas son un «círculo vicioso» para el gobierno, ya que se acaba beneficiando con la ayuda a sus afines.

Por desgracia, este «modus operandi» del gobierno Colau no es novedoso. El interventor municipal cuestionó el pasado verano las formas con las que otorgaba ayudas a sus afines, en concreto tras otra subvención al Observatorio DESC. Criticó su adjudicación a dedo, cuando esta práctica debería utilizarse de manera «excepcional, no recurrente».