Joan Ferran, vecino de Sant Antoni, fotografiado frente al mercado
Joan Ferran, vecino de Sant Antoni, fotografiado frente al mercado - INÉS BAUCELLS

Joan Ferran: «No soy optimista respecto al futuro de Cataluña»

El exdiputado del PSC publica un libro recopilatorio con sus artículos de opinión

Damiel Tercero
BarcelonaActualizado:

Joan Ferran (Barcelona, 1951) fue diputado del PSC en el Parlamento de Cataluña entre 1992 y 2010. Desde entonces colabora con meticulosidad y regularidad en varios medios digitales (e-Notícies y El Catalán, sobre todo). Sus artículos de opinión mezclan la sabiduría de la experiencia, la dureza de la descripción de la realidad y la libertad de estar al margen de la primera línea política, que tan bien conoce. Ahora, recopila veintiocho de estos textos en un libro titulado "Desde la aspillera" (Ediciones Hildy).

Ferran es mucho más que la anti costra de TV3, aquel concepto que se atrevió a defender y explicar para que la televisión de todos los catalanes sea, realmente, la cadena pública de todos los catalanes. «Hay que recuperar TV3», reconoce a ABC. Como explica su editor, Sergio Fidalgo, en el prólogo del libro, el exdiputado socialista ha centrado su vida política en «la justicia social» y «el servicio a los más desfavorecidos». Barcelona fue –y sigue siéndolo– su gran pasión. La Barcelona-país de Pasqual Maragall. Y por eso, Cataluña es su gran amor y el nacionalismo su gran rival.

En «Desde la aspillera", Ferran no se priva de nada. Por sus páginas aparecen Elsa Artadi, Joan Tardà, Carles Puigdemont, Ferran Mascarell, Jordi Pujol, Pilar Rahola, Quim Torra... lo mejor del nacionalismo catalán. A todos ellos conoce y ha tratado; y de todos guarda algún recuerdo. La sede del PSC en Barcelona –en la que tantas horas se dejó Ferran– compartía edificio con la casa particular de Àngel Colom en la época en que este, junto a Rahola, tramaron su asalto a ERC, primero, y su traición para crear el PI, después. Y cuyo centro de operaciones era, precisamente, la vivienda de Colom.

Preguntado por la situación actual de la política catalana, que va ligada al procés, se quiera o no, el exdirigente socialista lo tiene claro: «No soy optimista respecto al futuro político, hay tensión, mucha; y violencia». Así es, Ferran defiende que la violencia no es solo la que se ejemplifica con el golpe físico: «Hay una violencia edulcorada, no convencional, casi clandestina. Es la que se practica cuando se acusa a alguien de lo que no es, por ejemplo, calificando a un opositor como botifler. O la que cierra las puertas de los medios de comunicación a los que no piensan como los adictos al régimen nacionalista. O los que miran con odio a los díscolos. Todo esto genera fractura social. Me da pena».