Luz Guilarte, en el salón de plenos municipal
Luz Guilarte, en el salón de plenos municipal - PEP DALMAU
ENTREVISTA

Luz Guilarte: «Colau ha conseguido que en Barcelona los delincuentes vivan bien»

La líder del grupo municipal de Ciudadanos en Barcelona analiza la situación política en la ciudad y exige a la alcaldesa que abandone el sectarismo

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Luz Guilarte pasó de ser la número dos, poco visible, del mediático Manuel Valls a la líder de Cs tras la ruptura del exprimer ministro francés con la formación que le dio cobertura para su campaña en Barcelona. Alas puertas del inicio del curso político, habla con ABC de sus planes por convertirse en la referente de la oposición municipal.

—¿La ruptura con Manuel Valls es lo mejor que le pudo pasar a Cs?

—No lo podíamos imaginar. Compartíamos programa y desde Cs lo veíamos como un activo importante para Barcelona. Él tomó la decisión de forma unilateral, saltándose los mecanismos del partido, y esto supuso una pérdida de confianza y una deslealtad.

—¿Fue un error entregarle las siglas?

—No. Hicimos una apuesta firme y pusimos a su disposición nuestro programa, recursos, gente… Pero habiendo defendido siempre que no investiríamos a Ada Colau, no podíamos traicionar a nuestros votantes.

—¿Ahora será más fácil verlo con un discurso más próximo al socialismo?

—Probablemente es su tendencia natural. Nosotros queríamos una candidatura de centro, progresista y liberal y pensábamos que Valls encajaba con estos valores. Nosotros seguiremos con el mismo programa y su proyecto estará desvinculado del nuestro. Pero para hacer de PSC ya está el PSC…

—Con Valls, la candidatura era muy personalista. ¿Cómo se ve ahora con este nuevo rol de líder de grupo?

—Mi papel fue mucho más técnico, de defender programa y con mi experiencia en el sector privado. Yo estoy en Cs desde 2006 y fui candidata a la alcaldía de Barcelona en 2007. Me siento cómoda, conozco bien el partido.

—¿El Ayuntamiento es muy diferente al Parlament?

—Cuando llegué allí en 2017 me encontré una institución con políticos centrados en bloquearla. La política municipal te vuelve a aterrizar en la calle.

—¿Qué papel quieren jugar en el Ayuntamiento?

—Visto lo visto, somos los que lideramos la oposición constitucionalista, tanto en el Parlamento como en este consistorio. No hay más proyecto constitucionalista que el nuestro.

—¿Cómo ve al PSC?

—Desgraciadamente hace tiempo que ha abandonado el constitucionalismo, con pactos antinaturales como el de la Diputació de Barcelona o con Ada Colau. Además, son los mismos que hace cuatro años ya intentaron un pacto en Barcelona y salió como salió. Ahora el PSC ha buscado la vía más fácil para volver al poder pero nosotros creemos que acabarán igual.

—¿Romperán?

—No parece un gobierno sólido: es de continuidad y con pocas expectativas de que mejore. Tienen contradicciones continuas, como en seguridad. Lo primero que hizo Colau tras la investidura fue colocar el lazo amarillo: esto ya es una declaración en toda la regla de cómo será el mandato.

—Se augura un otoño caliente. ¿Se podrá hacer política municipal?

—Es que esto va de gestos en todo: seguridad, vivienda, temas sociales… Ada Colau ha hecho con todos ellos política de gestos y de sectarismo ideológico. De populismo, en definitiva. Los partidos independentistas tampoco han venido a hacer ciudad. Nosotros haremos todo lo posible para que se respete la neutralidad y para ver unas instituciones limpias de ideología. Ni Colau ni Collboni están haciendo nada al respecto.

—¿En seguridad, pero, se han puesto manos a la obra?

—Los cuerpos policiales están haciendo lo que pueden con los medios que tienen y se han puesto en marcha medidas, a día de hoy más efectistas que efectivas. Hace falta más coordinación, medios y recursos: todo lo contrario que se ha hecho hasta ahora. No puede ser que Colau vaya a hablar con la Generalitat y vuelva con reproches y más problemas.

—Parecía que había dejado las rencillas con Buch y vuelven a la brega…

—Cuando el sectarismo ideológico te condiciona todo vives instalado en un bloqueo del que no quieres salir. Tanto la Generalitat como Colau han contribuido al mensaje de poder saltarse las leyes. A ella la gestión la sobrepasa: ha estado ausente durante todo el verano y cuando ha vuelto lo ha hecho para quitarse de encima las responsabilidades. Y lo más preocupante es que en cuatro años no ha aprendido nada: ha fomentado este caldo de cultivo. Que en Barcelona viva bien un ciudadano es lo deseable pero que viva bien un delincuente... Esto es lo que ha conseguido Colau.