Manifestación estudiantil en la Universidad de Barcelona
Manifestación estudiantil en la Universidad de Barcelona - INÉS BAUCELLS

La Fiscalía investiga el acoso a SCC en un acto sobre Cervantes en la Universitat de Barcelona

Societat Civil Catalana se vio obligada a suspender el evento por un escrache de militantes y sindicatos independentistas

BARCELONAActualizado:

La Fiscalía de Barcelona ha abierto una investigación por el acoso a la entidad Societat Civil Catalana (SCC) durante un acto sobre la figura del escritor Miguel de Cervantes, que se iba a celebrar en la Universidad de Barcelona (UB) el 7 de junio.

Finalmente, este acto no pudo llevarse a cabo por el escrache organizado por un grupo de estudiantes, profesores y sindicatos universitarios independentistas. Los organizadores se vieron forzados a cancelarlo porque «no se podía asegurar la seguridad de los presentes».

Según ha podido saber ABC, la decisión se adoptó el miércoles. El fiscal de Barcelona especialista en delitos de odio y discriminación, Miguel Ángel Aguilar, abrió diligencias de investigación para tratar de averiguar si existen indicios delictivos en lo que aconteció aquella tarde en el histórico paraninfo del centro universitario barcelonés. Luego, el fiscal decidirá si los indicios son suficientes para presentar una denuncia en sede judicial.

Fue el 7 de junio. Aquella tarde, alrededor de medio centenar de estudiantes, profesores y activistas independentistas, convocados por los sindicatos COS y SEPC y los partidos independentistas y anticapitalistas Arran y la CUP, impidieron el acto que Societat Civil quería celebrar sobre la figura de Miguel de Cervantes. La entidad se vio obligada a suspenderlo ante el ruido y los gritos que proferían quienes trataban de boicotearlo.

Bajo los lemas de «en la UB, no pasarán» y «fuera fascistas de la universidad», los concentrados entraron en el edificio histórico de la Universidad de Barcelona e intentaron acceder al acto de SCC, que había comenzado a celebrarse a puerta cerrada en el Aula Magna y al que asistía, entre otros, al presidente de esta entidad contraria a la independencia de Cataluña, José Rosiñol.

Los dos centenares de asistentes, entre ellos personas mayores, tuvieron que ser evacuados por una puerta lateral –mientras eran abucheados– para evitar mayores incidentes. En un ambiente de mucha tensión se habían producido enfrentamientos verbales que desembocaron en algún intercambio de empujones y amenazas.

La dirección de Societat Civil Catalana, dado el cariz que estaban tomando los acontecimientos, reclamó la presencia de los Mossos d’Escuadra «para que se encargaran de velar por la seguridad y que el acto se pudiera desarrollar con normalidad», según explicaron entonces portavoces de esta entidad contraria a la secesión de Cataluña. Sin embargo, el rectorado prefirió no autorizar la entrada de los Mossos, lo que obligó a cancelar el acto por riesgo de más incidentes.

SCC ya ha anunciado que reclamará a la Universitat de Barcelona la devolución de los más de 700 euros que tuvo que pagar por adelantado para poder celebrar el homenaje. Desde la entidad critican la gestión de los responsables del centro. «Nos gritaban: “Pim, pam, pum que no quedi ningú” (Pim, pam, pum que no quede nadie). Y la única respuesta del Rectorado fue cerrarnos con llave en el Aula Magna. Nos dejaron acorralados. Pedí al gabinete del rector que dejara entrar a los Mossos d’Esquadra, que estaban al lado del edificio de la UB, pero nos dijeron que no». Así lo recordaba hace unos días el presidente de SCC a este diario.

Reacciones políticas

La resaca del boicot independentista al acto llegó el miércoles al Parlamento catalán. El portavoz de Ciudadanos en la cámara, Fernando de Páramo, y la consejera de Cultura de la Generalitat, Laura Borràs, se enzarzaron durante la sesión del control al gobierno por esos incidentes.

De Páramo exigió al Govern una condena explícita de los hechos y acusó al ejecutivo de Quim Torra de «mirar para otro lado» y de ser cómplices de los Comités de Defensa de la República (CDR). Borràs le respondió que el Govern siempre se posicionará contra la intolerancia.

Durante la refriega política, los diputados de Ciudadanos mostraron un ejemplar de El Quijote, y la consjera replicó. «Espero que se lo hayan leído todos. Es el mejor homenaje que se puede hacer a El Quijote».

Tampoco el Ayuntamiento de Barcelona fue ajeno. El miércoles, el pleno municipal descartó una proposición del PP que instaba al Consistorio a personarse como acusación popular. Se aprobó, eso sí, otra de Cs que pedía al Ayuntamiento rechazar los actos violentos que impidieron llevar a cabo el acto.