Maniobras conjuntas de las Fuerzas Armadas francesas y españolas
Maniobras conjuntas de las Fuerzas Armadas francesas y españolas - ANTONIO VÁZQUEZ

Cuando ERC especulaba con una alianza militar entre Cataluña y Francia

Los comentarios del exjuez Santi Vidal sobre un acuerdo secreto con la OTAN, la última de las ensoñaciones del independentismo sobre el futuro militar de la república catalana

BARCELONAActualizado:

Los comentarios del exjuez Santi Vidal sobre la comisión de ilegalidades por parte de la Generalitat en el proceso soberanista, o también sobre unos supuestos acuerdos secretos con la OTAN para mantener Cataluña dentro de la Alianza Atlántica y contar con una fábrica de helicópteros de transporte militar, han causado estupor en el seno del gobierno catalán, en ERC y en el soberanismo en general. El comentario es más o menos unánime: los mayores enemigos del secesionismo son sus propios impulsores.

La reacción es parecida a la que en su momento se produjo cuando se conoció que ERC, por ejemplo, ya estaba elaborando planes para diseñar las futuras Fuerzas Armadas de la república catalana, unos planes que, tras ser destapados por ABC, la formación política guardó en un cajón alegando que estaban siendo usados para descalificar el proceso soberanista.

El diseño del esquema de Defensa de Cataluña que hizo ERC a lo largo de 2013 era paralelo a la serie de informes sobre "estructuras de estado" que elaboró el llamado Consejo de Transición Nacional.

El documento de Esquerra, que en su momento debía incluirse en el borrador de ponencia política de cara a la Conferencia Nacional por la República Catalana que se celebró en L’Hospitalet de Llobregat en julio de 2013, abordaba múltiples aspectos, desde temas legales y posibles vías hacia la secesión, a aspectos prácticos del nuevo estado, como el ordenamiento jurídico, el abastecimiento, el transporte o el futuro Ejército.

4.000 millones al año

Es en este último punto donde la ponencia entraba en materia, dando por descontado que la «República catalana» debía contar con un sistema de «seguridad y defensa». Al respecto, señalaba que disponer de un «ejército convencional» sería una opción «políticamente discutible» por sus «costes iniciales altísimos», su mantenimiento, «un 2% del PIB, 4.000 millones al año», y porque «necesita tiempo para llevarse a cabo», no menos de cinco años, se apuntaba. El hecho de acabar «dependiendo tecnológicamente y, por tanto, políticamente, de otros países» llevaban a ERC a descartar esta opción.

Los republicanos apuntaban alternativas. Una sería «no tener ejército pero acordar un encaje con los sistemas de defensa europea, medianteacuerdos multilaterales en el ámbito de un futuro Euroejército». «Si bien haría falta el consenso de los países miembros» apuntaban, «hay motivos geoestratégicos y económicos para pensar que la mayoría de los países serían favorables» a la entrada de Cataluña. Esta opción implicaría costes menores, ya que se apunta a la creación de un «cuerpo armado de élite con un mínimo de capacidad», siguiendo el modelo de Islandia. Finalmente, ERC apunta a una tercera opción, que pasaría por llegar a «un acuerdo de defensa» con terceros países, en este caso sugieren Francia.

El documento concluía que la «posición estratégica dentro del Mediterráneo (corredor del Mediterráneo, puertos importantes, aeropuerto...) nos daría buenas condiciones de negociación con los vecinos».

El interés del independentismo en materia de Defensa no es nuevo. En diciembre de2012 ya se celebraron unas jornadas, y son varios los documentos, unos más elaborados que otros, sobre el asunto. Uno es el que hizo a iniciativa propia el Centro de Estudios Estratégicos de Cataluña, del fundador de CDC Miquel Sellarés, en el que sugería un ejército de 25.000 efectivos, entre profesionales y reservistas, con un coste anual de 3.000 millones. Otro estudio lo elaboró la sectorial de Defensa de la Asamblea Nacional Catalana (convocantes de la Diada del 11-S), donde incluso se especulaba con el armamento necesario y apuntaba a una dotación de 50.000 militares en activo y 66.000 reservistas, eso sí, con un coste menor, 2.580 millones al año.