El exvicepresiente de la Generalitat, Oriol Junqueras, en una foto de archivo - AFP | Vídeo EUROPA PRESS

Dos cárceles catalanas albergarán a seis políticos presos

Junqueras, Romeva, Cuixart y Sànchez irán a Lledoners y Carme Forcadell y Dolors Bassa a Puig de les Basses

BARCELONAActualizado:

Seis de los nueve políticos presos independentistas encarcelados en Madrid, que serán traslados en los próximos días a Cataluña, ya tienen cárcel de destino. Solo uno de los seis -la exconsellera Dolors Bassa- se mudará al centro penitenciario que había elegido.

El exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras; el exconsejero Raül Romeva, y los exlíderes de las entidades indepedendentistas Jordi Sànchez (ANC) y Jordi Cuixart (Òmnium Cultural) serán conducidos al centro penitenciario de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorra (Barcelona).

Por su parte, la expresidenta del Parlamento catalán Carme Forcadell y la exconsejera Dolors Bassa serán llevadas a la cárcel de Puig de les Basses, en Figueres (Gerona), que cuenta con un módulo de mujeres.

Quedan pendientes las notificaciones de los exconsejeros Josep Rull, Joaquim Forn y Jordi Turull, que de momento continuarán en la cárcel madrileña.

La designación de cárceles la ha decidido Servicios Penitenciarios de la Generalitat, que ha elegido los que ha considerado «más adecuados» tras analizar las solicitudes de los presos, según explicaron fuentes de la Consejería de Justicia.

La cárcel de Lledoners, inaugurada en 2008, cuenta con 684 internos pero su capacidad es mucho mayor. Tiene plazas para un total de 929 internos. Está situada a unos 70 kilómetros de Barcelona (poco más de 50 minutos en coche). Queda un poco más lejos que la cárcel de Brians 2, de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), al que en un principio querían ir Junqueras y Cuixart. Sànchez quería ir a Quatre Camins, en La Roca del Vallès (Barcelona).

Por su parte, la exconsellera de Trabajo Dolors Bassa y la expresidenta del Parlament Carme Forcadell serán internadas en el módulo de mujeres de la cárcel Puig de les Basses de Figueres (Girona), que actualmente cuenta con 35 internas. En el centro hay a día de hoy un total de 734 presos pero tiene una capacidad para acoger a 922.

Como todos los internos que ingresan en una prisión, los seis líderes independentistas serán conducidos al módulo de ingresos, donde deberán someterse a una serie de trámites, como su identificación, una visita médica y una serie de entrevistas.

Después, serán ubicatos en el módulo que se determine, siempre atendiendo a su perfil, de la misma manera que se hace con cualquier otro interno, según quieren recalcar desde Servicios Penitenciarios.

Régimen de visitas

Los políticos presos tendrán en las cárceles catalanas el mismo régimen de visitas que hasta ahora, con las mismas horas. Igual que el resto de los 6.712 internos en las cárceles catalanas, los que tengan hijos menores de diez años podrán hacer comunicaciones de convivencia, en la que entren los niños acompañados de un adulto. En este caso, es una visita al mes de una hora y media. Hasta ahora, era una de tres horas al trimestre.

En cuanto a las comunicaciones por locutorio o por vidrio con familiares y amigos, tendrán el mismo tiempo que hasta ahora: 40 minutos a la semana, que se podrán distribuir en dos encuentros de veinte minutos, sábado y domingo, o en una sola, cualquier de los dos días del fin de semana.

Vida en la cárcel

Al igual que el resto de internos, los seis políticos presos participarán en las actividades formativas, deportivas o artísticas que se organicen en las cárceles, pero en esto el centro penitenciario de Lledoners tiene una particularidad.

Esta cárcel es la única de Cataluña que funciona, desde 2012, con un sistema de participación y convivencia. Básicamente, consiste en que los internos se organizan en comisiones que se escogen por votación entre los propios reos y que hacen propuestas de proyectos que quieren llevar a cabo, como iniciativas solidarias, monitoraje deportivo, etc.

De ser aprobadas, se ejecutan conjuntamente con los profesionales de los ámbitos implicados (funcionarios de vigilancia, educadores, psicólogos...). Con esta organización se pretende mejorar el clima social de los internos, de los profesionales y reducir la conflictividad.