Los dirigentes de ICV Marta Ribas, David Cid y Ernest Urtasun
Los dirigentes de ICV Marta Ribas, David Cid y Ernest Urtasun - EFE

ICV, al borde de la disolución por culpa de las deudas

La formación heredera del PSUC ha perdido de nuevo representación en las elecciones municipales del 26-M

Barcelona Actualizado: Guardar
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El partido Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) está analizando cómo hacer frente a la abultada deuda que amenaza su viabilidad financiera. ¿El motivo? La pérdida de representación institucional en las sucesivas citas electorales y el desinterés mostrado por los comunes de Ada Colau por hacerse cargo de los problemas económicos de la formación heredera del PSUC.

Varias fuentes de la formación han asegurado a Efe que, pese a todo, están al corriente de todos los pagos y compromisos. No obstante, han apuntado que, si bien aún no hay una decisión tomada, trabajan en vías para evitar que el partido acabe en un concurso de acreedores y en una consecuente disolución. Según apuntó el digital «Vozpopuli» esta semana, varios dirigentes de la formación ya están preparando la disolución inminente del partido.

«Están haciendo reuniones comarca a comarca para explicarle a los dirigentes y militantes que vamos a concurso de acreedores y cerramos el partido», explicaron fuentes de la formación al citado digital. Al parecer, la situación de los verdes es tan grave que incluso está en el aire el pago de las nóminas de sus trabajadores. Los resultados del último ciclo electoral han supuesto la puntilla que ha acabado de hundir al partido. No en vano, en las elecciones locales y europeas del 26-M ICV padeció una nueva pérdida de representación en toda Cataluña. En estos momentos la deuda total ronda los 9 millones de euros.

En manos de Colau

El único salvavidas que podría evitar la quiebra del partido sería la unión con los comunes que lidera Ada Colau. No en vano, mientras los verdes caían en el olvido el movimiento de la alcaldesa ha experimentado un notable crecimiento en representación y militancia al calor de las candidaturas «del cambio» en muchas ciudades de la provincia de Barcelona. Sin embargo, cuando se creó Cataluña en Comú en 2017 se aprobó un Código Ético que rechazaba suscribir productos de financiación con la banca y prohibía la condonación del pasivo, lo que les llevó a no querer absorber la deuda de ICV. Ante este panorama, el partido verde ha ido languideciendo lentamente despidiendo su personal y reduciendo hasta el límite su presencia pública en actos y campañas.