La escritora vasca en el Edificio Planeta
La escritora vasca en el Edificio Planeta - Pep Dalmau

Lucía Baskaran: «El feminismo me atraviesa, no puedo no escribir desde ahí»

La escritora publica su segunda novela «Cuerpos malditos» dos años después de su estreno literario con «Partir»

BarcelonaActualizado:

Lucía Baskaran (Zarautz, 1988) consigue la ficción más real plasmando los celos, la envidia y las emociones que salen de las entrañas con una maestría que consigue que todo lector se sienta interpelado. Así lo demuestra en su última novela, «Cuerpos malditos» (Temas de Hoy), un recorrido por una durísima historia basada en hechos reales que aborda relaciones tóxicas, el efecto luz de gas, el body-monitoring, la autocosificación, la salud mental, la muerte, la amistad y la maternidad, todo indiscutiblemente calado por un feminismo transversal.

¿Es complicado ponerse en la piel de alguien que ha sufrido así?

Sí, es complicado porque yo no he sufrido una pérdida tan grande como la que sufre Alicia, la protagonista. Es un ejercicio empático. Yo estudié arte dramático, por eso decidí escribirlo en primera persona, porque así me podía meter en sus zapatos. Al principio no sabía cómo abordar esta historia porque no había experimentado nada así, pero eso no me impidió hacerlo.

Es un trabajo de actriz.

Sí, exacto. Además entre la pantalla y tú no hay un juez. Hay que atreverse a escribir, no hay que rendirle cuentas a nadie. Una cosa es escribir y otra publicar, no se puede escribir ya pensando en la publicación, porque te coarta. Hasta que no termino, no entra mi editora interior a corregir el texto.

¿Hay algún aspecto tratado en la novela que pueda ser incómodo de leer para hombres y no para mujeres?

Sí, creo que a muchos hombres les puede servir para reflexionar cómo se relacionan con las mujeres, sobre todo en temas de amistad. Comparto el punto de vista de mi protagonista de que parece que las mujeres nos peleamos entre nosotras constantemente, pero los hombres entre ellos lo solucionan en cinco minutos. Mi reflexión es que se debe a que no intiman tanto, sus relaciones no comparten apenas el terreno emocional como nosotras.

¿Cree que hablar sobre feminismo le hace perder lectores y lectoras?

El feminismo me atraviesa y no puedo no escribir desde ahí. Es una forma de ver el mundo. No quiere decir que en mis novelas los personajes tengan que ser feministas, pero yo como autora ni puedo ni quiero escribir fuera de ahí. Si a alguien le afecta y hace reflexionar, esa es la intención de la literatura, ese es mi objetivo.

¿Se encasillan las producciones de autoras como «literatura femenina» por ser mujeres, como si eso fuese un género?

Por supuesto. En femenino ya no se atreven a decirlo, ahora dicen feminista, pero es lo mismo. La literatura la escriben los hombres, lo nuestro es «femenino o feminista». ¿Qué es literatura feminista?, ¿que mis personajes tengan más de tres ideas? Eso no es feminista, es ser humano.

¿Se le ha quedado algún tema en el tintero, quizás por no atreverse a entrar en el terreno?

Normalmente al escribir me doy libertad absoluta, porque para borrar siempre hay tiempo. Para mí la escritura es un ejercicio de libertad, nunca me pongo límites en el sentido de «uy, aquí no voy a entrar», o «se me va a quedar grande». Siempre pruebo.

¿De qué le sirve escribir personalmente?

A mí escribir me ordena, me ayuda a entender mejor el mundo y a resolver preguntas que tengo. Es un ejercicio de empatía también, como ponerme en los zapatos de Alicia.