Los hermanos, en su cocina
Los hermanos, en su cocina - INÉS BAUCELLS

Los hermanos Torres: «Si comes mal, las consecuencias las vas a pagar tú»

Los cocineros y empresarios llevan años haciendo campaña para impulsar la alimentación sana

Ana Luisa Islas
BarcelonaActualizado:

Xavier y Sergio Torres se han caracterizado durante su carrera como cocineros por recuperar recetas de antaño, muchas de ellas inspiradas por su abuela Catalina, por ponerlas al día, así como por siempre buscar los mejores productos. Durante su paso por la televisión, tanto en Cocina2 como en Torres en la Cocina, así como en los diversos libros de recetas que han publicado, los gemelos han hecho campaña, desde hace varios años, impulsando la alimentación sana. «Con muy poco se puede hacer mucho, no tiene por qué ser caro comer bien», explicaban a ABC en 2016.

Este año han dejado la televisión, pero no su ilusión por seguir fomentando la buena alimentación, razón por la cual han aceptado la propuesta de seguros DKV de realizar una campaña que la promueva. Los cocineros, en conjunto con la aseguradora, realizarán talleres, showcookings, conferencias, videorecetas para las redes sociales, entre otras acciones.

-¿Qué mensaje quieren transmitir?

-Somos lo que comemos. Si llevas una buena dieta equilibrada, legumbres, verduras, cereales, pescado, carne, todo, está científicamente probado que eso es salud; si, además, lo combinas con deporte, es magnífico.

-¿Ayuda a prevenir?

-Nos ayuda a mantenernos bien, para que en un futuro tengamos una mejor calidad de vida. Somos como un coche, y la comida es la gasolina que tú tomas. No vale abrir el sobre, sino comprar productos que estén vivos, que te aporten algo a ti, que te aporten vitaminas, que te aporten proteínas.

-¿La buena alimentación se hereda?

-Tuvimos la suerte de que nuestra infancia fue marcada por una buena alimentación. Nuestra abuela iba al mercado, cocinaba muy bien, con poco dinero. No hace falta que sea caro, con poco dinero se puede comer saludable.

-¿Se comía mejor antes que ahora?

-No, nosotros ahora hacemos una comida que es más sana porque los caldos están más limpios, más desengrasados; utilizamos producto de temporada. La cocina de ahora es menos grasosa que la de antes. Ahora hay más conciencia, no se hacía una cocina tan depurada. Hemos evolucionado.

-¿Qué es comida sana?

-Lo que sale de un árbol, de una planta, de la tierra, lo que corre por el campo.

-¿Qué hay que evitar?

-La bollería, pero la industrial, no la de buena calidad, hay cruasanes que son buenísimos y que te sientan bien. Todo lo que no sea de calidad, las bebidas azucaradas, el aceite de palma, que nos ha invadido. También los productos veneno, como las harinas refinadas o el glutamato.

-¿Lo procesado?

-Tenemos que dejar de consumir productos de empresas que cada vez buscan más su beneficio y no piensan en lo que provocan.

-¿Y si el cuerpo lo pide?

-De vez en cuando está bien, pero hay que ser cautos, inteligentes, para saber que puedes tener lo mismo o mejor yendo al mercado, comprando un producto fresco y cocinándolo.

-¿Por qué insistir en este tema?

-Llevamos seis años con él, porque creemos que siempre hay un buen motivo para cocinar, que hay recetas fáciles, sencillas, que es bueno para la mente, porque cocinar relaja, porque además da alegría a los demás y, lo mejor de todo es que, comprando buen producto en el mercado, ayudas a los productores.

-Parece complicado.

-No es complicado, complicado me parece irte a comer una «guarrada» que no te alimente, que note aporte nada, sino todo lo contrario. Eso sí que me parece complicado.

-¿Cómo hacérselo entender?

-Es una cuestión de educación, tenemos que educar. Ese es nuestro papel y el de mucha gente que sabemos qué es lo que es bueno y lo que no. Tenemos que intentar llegar a la mayor cantidad de gente posible con este mensaje de que somos lo que comemos. Si comes mal, las consecuencias las vas a pagar tú. Un día no pasa nada, pero si cada día comes bollería industrial, tu cuerpo lo resentirá.

-¿Cómo se educa así?

-Hay que implicar a las personas en casa, los niños o la pareja, en la cocina. En nuestra casa, los niños quieren cocinar con nosotros, lo piden, se lo pasan bien. Es una manera de que prueben. Así aprendimos nosotros también, tendría que ser la orden del día.

-¿Jugar con la comida?

-Es una cosa preciosa, si involucras y dejas que los niños jueguen con la comida, al final, les gustará comer bien y cocinar. Si intentas meterles unas verduras congeladas, que sacas del sobre y metes al microondas, entiendo que puedan no gustarles. En las escuelas deberían involucrarlos más también.

-La meta parece muy lejana.

-Cada vez hay más gente que cocina, nos lo dicen, es el feedback que tenemos, pero todavía queda mucho trabajo por hacer.