Imagen del hotel Casa Fuster en el que empezó el infierno del secuestrado
Imagen del hotel Casa Fuster en el que empezó el infierno del secuestrado - ABC

Torturado y electrocutado al intentar rescatar a su amigo «cortado en pedacitos» por una deuda de juego

La facción más violenta de los ultras del Barça protagonizan un caso de secuestro y amenazas en Barcelona

Barcelona Actualizado: Guardar
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Un empresario barcelonés fue torturado durante horas en un piso de la capital catalana al que acudió para rescatar a un amigo suyo que creía retenido por los «Casuals», la facción más violenta y peligrosa de los «Boixos nois» (la familia de aficionados «ultras» del Barça). «Empieza a pensar de dónde sacar el dinero, tenemos a tu amigo en la bañera cortado en pedacitos», le advirtieron los secuestradores.

Según informa este lunes El País, el hombre recibió varios mensajes de madrugada escritos, creía, por su amigo y exempleado Javier. Estos lo exhortaban a ir hasta el lujoso hotel Casa Fuster de Barcelona y pagar 280 euros para que su antiguo subordinado fuera liberado. Allí, el empresario recibió indicaciones para ir a un piso cercano. En ese lugar empezó su infierno.

Ultras del Barça durante un partido en 2006
Ultras del Barça durante un partido en 2006 - ABC

José (nombre ficticio para el empresario) fue torturado durante horas por los violentos blaugranas que le exigían el pago de una deuda de juego de 100.000 euros. Fue pinchado con un cuchillo de grandes dimensiones. También lo maniataron. Sin embargo, su amigo no estaba ni despedazado ni secuestrado. Horas antes había conseguido huir pero en su fuga se dejó su teléfono, desde el que los delincuentes mandaron los mensajes a Eduardo.

Quemado con un soplete

Mientras tanto, en el piso franco de los «Casuals» José era torturado con insistencia. Soplete en mano le quemaban la tibia de la pierna izquierda, informa el rotativo. También le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza. Otro de los ultras cogió un cable de la luz y lo enchufó a la corriente. Finalmente, Javier devolvió la llamada y accedió a pagar 4.000 euros y el infierno de José acabó. Ahora, la titular del juzgado de instrucción número 24 de Barcelona ve indicios para llevar a juicio a los dos agresores por un delito de detención ilegal, lesiones, hurto, apropiación indebida y extorsión.