Omella con alguna de las personas sin hogar que acogió en Barcelona
Omella con alguna de las personas sin hogar que acogió en Barcelona - ARQUEBISBAT DE BARCELONA

Omella llena la catedral de Barcelona para orar por los pobres

«Dios no tiene manos, no tiene ojos, no tiene oídos, pero tiene nuestras manos, nuestros ojos y nuestros oídos»

Barcelona Actualizado: Guardar
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El día después de acoger el multitudinario responso con el que Barcelona se despidió de la soprano Montserrat Caballé, la catedral de la ciudad condal se volvió a llenar con otro oficio. En esta ocasión, para orar por los pobres en sintonía con la Jornada Mundial de la Pobreza convocada por el Papa Francisco. Minutos antes del servicio religioso, el Cardenal-Arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, recibió discretamente a un grupo de personas sin hogar en el palacio episcopal.

«Dios no tiene manos, no tiene ojos, no tiene oídos, pero tiene nuestras manos, nuestros ojos y nuestros oídos», afirmó Omella durante la homilía que pronunció ante cientos de feligreses que llenaron la principal iglesia de la capital catalan. «Hay que buscar la raíz del mal, que está en la injusticia de nuestro mundo», agregó después de pedir a los barceloneses que rogaran por aquellos que viven en situación de vulnerabilidad o pobreza.

Omella durante la Misa en la catedral de Barcelona
Omella durante la Misa en la catedral de Barcelona - ABC

Omella también enumeró los «tres verbos del pobre»: «Gritar, responder y liberar». Asimismo, el prelado recomendó involucrarse en las causas solidarias y caritativas tomando una doble actitud de «denuncia y anuncio». «Denunciando las injusticias a la vez que anuncian que el corazón está hecho para estimar y compartir con los otros».

Paz social en el Raval

Fuentes eclesiales recordaron a ABC que el plan pastoral de la diócesis de Barcelona tiene en la lucha contra la pobreza uno de sus pilares básicos. Asimismo, apuntaron que sin la acción decisiva de la Iglesia Católica barrios profundamente degradados como el Raval verían peligrar su paz social. «La Iglesia siempre ha parado atención a los pobres y a la caridad. Si esa ya era una acción prioritaria, ahora lo es todavía más», añadieron.