Faye Dunaway, en 1977, tras recibir el Oscar
Faye Dunaway, en 1977, tras recibir el Oscar - TERRY O'NEIL

Terry O’Neill, la importancia de ser una leyenda

La Filmoteca acoge una selección de retratos del célebre fotógrafo británico

BARCELONAActualizado:

La Filmoteca de Cataluña recibe una selección de rostros famosos que inmortalizó la cámara de Terry O’Neill (Londres, 1938). Desde Clint Eastwood en un descanso del rodaje de «Joe Kid» en Arizona en 1971, Harrison Ford en el rodaje de «Hannover Street» en Londres en 1979 o Paul McCartney en la boda de Ringo Starr en Londres en 1981.

Todas y cada una de las fotografías de O’Neill esconden una historia. «No sólo hacía la foto del personaje sino que la ponía en un contexto -apunta Cristina Carrillo de Albornoz, comisaria de la muestra-. O’Neill es uno de los grandes fotógrafos de los años setenta».

El quid de la cuestión era pasar tiempo con el famoso. «Con cada uno tuve una relación diferente», apunta el propio O’Neill que viajó a Barcelona para defender su trabajo. Su camino empezó con los Beatles y los Rolling Stones y después saltó a Hollywood. «Hice las primeras fotos de los Beatles que se publicaron en prensa», subraya.

Sinatra y Mandela

Si le dan a elegir dos leyendas de peso se queda con Sinatra y Mandela. «Sinatra era una historia él mismo -bromea-. Y de las mujeres quizás las que me dejaron más huella fueron Ava Gardner a la que conocí en España y Audrey Hepburn que era maravillosa». En su larga lista hay una ausencia irremediable: «Nunca le hice fotos a Marilyn Monroe y creo que podría haber sacado una faceta de ella que nadie lo consiguió». Y un gran logro: «Elton John odia que le hagan fotos y yo he conseguido convencerle para hacer sesiones fantásticas gracias a que le llevaba a mi terreno y le hacía olvidar que tenía una cámara delante».

David Bowie, fotografiado durante la promoción de «Diamond Dogs»
David Bowie, fotografiado durante la promoción de «Diamond Dogs» - TERRY O'NEIL

El siglo XXI le ha pillado en plena forma pero se resiste a seguir inmortalizando a los famosos. «De los actuales no se salva ni uno; se me ocurrió fotografiar a Georges Clooney pero se está haciendo demasiado mayor…». Con esta teoría sorprende descubrir a Amy Whinehouse entre los plafones. «Fue una de las últimas personas que fotografié; me dio mucha pena conocerla y ver muy rápido que las drogas iban a acabar con ella...».

La Reina de Inglaterra, ministros, mitos del cine y estrellas del pop y del rock se dan la mano en esta colección. O’Neill no entra en la era digital y denuncia a los cuatro vientos la era de los «selfies» en la que la gente quiere salir en sus propias fotos sí o sí.