Vista de uno de los apartados de la exposición
Vista de uno de los apartados de la exposición - MIQUEL COLL

El Macba revisa el poso del punk

Más de un centenar de obras exploran la huella del movimiento en el arte contemporáneo

MARÍA GÜELL
BARCELONAActualizado:

¿Se ha roto un vaso, un jarrón chino o toda la vajilla de la abuela Luisa? Si subimos por la rampa al segundo piso del Macba escucharemos uno ruidos muy escandalosos provocados por «Terremoto», una obra de la artista catalana Teresa Recasens que ya se pudo ver en el Centre Santa Mónica en 1996.

El espectador accede a «Terremoto» por un camino de tablones de madera inestables cuyo vaivén invitan al baile de objetos que están en unas estanterías también de madera. Hay público cuidadoso que camina sigilosamente pero también los hay muy movidos como los alumnos del comisario David G.Torres que optan por cabalgar sobre los talones hasta conseguir que caigan el máximo número de objetos. Esta es la puerta de entrada de «Punk», una exposición con más de un centenar de obras, que reivindica la importancia de este movimiento en el arte contemporáneo.

«Realmente la exposición empieza con esta caja negra de Joâo Onofre en cuyo interior se desarrolla un concierto mientras los músicos aguanten; en Barcelona actuará el grupo Càustic», avanza David G.Torres que pretende recuperar los rastros del punk con esta selección de obras.

El artista Marcel.li Antúnez posa junto a su obra «Automáticos»
El artista Marcel.li Antúnez posa junto a su obra «Automáticos» - EFE

La exposición llega del CA2M de Madrid y del Atrium de Vitoria, y en octubre viajará a El Chopo de Méjico DF. «Es un proyecto moldeable que se adapta a cada sitio -puntualiza el comisario- . Aunque hay cosas que no se hacen especiales para cada ciudad; por ejemplo, no hemos rodado imágenes en Barcelona de Jordi Colomer con su coche coronado por las luces de neón que rezan “NoFuture”, uno de los lemas del punk, porque el coche está muy viejo».

Seguimos las pistas más punkies y nos paramos frente a una alfombra fabricada con casquillos de balas. «Me fui a Guatemala a hacer una residencia y se me ocurrió trabajar con las balas», comenta el artista apodado Detex que quiere denunciar la violencia que se vive en Ciudad de Guatemala donde ves a mucha gente armada. En concreto, esta alfombra tiene veinte mil casquillos. «De esta obra me interesaba hacer un paralelismo entre la violencia de los años setenta, plena efervescencia del punk, y la época actual», razona David G.Torres.

Vista de «Worry Dolls» de Natascha Stellmach
Vista de «Worry Dolls» de Natascha Stellmach - EFE

«El Punk es uno de los movimientos que más poso ha dejado porque recoge un rumor, un malestar, un inconformismo, una incomodidad», resume el comisario que se ha inspirado en el libro «Rastros de carmín» del periodista y crítico musical Greil Marcus. No es una exposición sobre el punk sino desde el punk y no falta la presencia musical de Divine, Talking Heads, Suède, Blondie, entre otros fenómenos que arrasaron.