Jaume Plensa junto a la rectora de la UAB, Margarita Arboix,
Jaume Plensa junto a la rectora de la UAB, Margarita Arboix, - UAB

Jaume Plensa: «El arte no sirve para nada, pero es por eso que es tan importante»

El escultor barcelonés ha sido investido doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Barcelona

BarcelonaActualizado:

Arranca el otoño soñado de Jaume Plensa y lo hace a lo grande, con el artista barcelonés investido como doctor honoris causa de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y una reivindicación constante del silencio y la belleza. En breve llegará la retrospectiva que le dedicará el MACBA y su exposición en el Palacio de Cristal del Retiro de Madrid, pero hoy tocaba regresar a la Facultad de Filosofía y Letras para ver cómo Plensa inauguraba el ciclo de cinco doctorados honoris causa excepcionales que la UAB otorgará a lo largo de este curso con motivo de la celebración de su cincuenta aniversario.

«¡El arte no sirve para nada, pero que es por eso que es tan importante! Su falta de utilidad y de función práctica lo hace imprescindible en la vida del ser humano», ha asegurado Plensa durante una clase magistral en la que ha definido la belleza como el «el gran vínculo que nos une a todo y a todos». Es por eso que, ha añadido, toda su carrera ha estado basada en la voluntad de «introducir la belleza en el mundo cotidiano de la gente». «Desde las calles en las plazas, desde los teatros a los museos, he procurado llevar a las comunidades destellos de luz para iluminar su día a día, nuestro día a día en común», ha subrayado.

Según el escultor, «el ruido del mundo es tan intenso que hay que fabricar físicamente el silencio para que exista. Un silencio poderoso que nos permita desde nosotros escuchar y entender a los demás, que nos permita rescatar la imagen de todos aquellos que han quedado atrapados por el ruido en los pliegues de la indiferencia».

A la hora de hablar de su trabajo, Plensa ha explicado que cada mañana, al abrir la puerta de su estudio, «un terremoto» sacude su corazón. «Un terremoto que, rompiendo paredes y ventanas, lo deja todo abierto; esparce los anhelos y los sueños para todas partes levantando nubes de viento que mezclan mi polvo con el polvo de los demás, mi vida con la vida de los demás».

El escultor barcelonés también se ha referido a la evolución de su trabajo, ligado a «lentitud de la vida» y a los inagotables procesos de aprendizaje. «He ido esparciendo mi obra en todo el mundo procurando, como decía un viejo profesor, que el alumno no se dé cuenta de que está aprendiendo y que cuando se de cuenta, que ya sea demasiado tarde porque ya lo sabrá», ha enfatizado.