Imagen del restaurante «La barricona» de Gerona - ABC

Expulsados de un restaurante de Gerona por llevar un polo con la bandera de España

«Chusma», afirman desde establecimiento «La Barricona» de Ripoll

BarcelonaActualizado:

Un restaurante de la localidad gerundense de Ripoll (Gerona) se negó a servir a una familia porque uno de sus miembros llevaba un polo con la bandera de España. Según publica «Dolça Catalunya», uno de los comensales acudió al local ataviado con un polo con la bandera de España, indumentaria que, al parecer, no agradó a los dueños del local.

Este diario ha tratado de contactar con el restaurante, que tras afirmar que «no hablan con medios» colgó el teléfono sin desmentir haber expulsado a la familia de su restaurante. En cualquier caso, los supuestos comensales dejaron constancia de su caso en las redes sociales, donde dejaron un comentario criticando el establecimiento, situado en una antigua «masia» catalana.

«Unos amigos hemos ido a comer después de una ruta en moto con una banderita de españa. Y por el hecho de llevarla no nos han querido servir. Que patético... así que compatriotas no vayáis», afirmó otro cliente en una web de crítica de restaurantes. Según los citado medios, el restaurante contestó a las críticas con un categórico «chusma».

La versión del local

Ante la polémica levantada por este capítulo, el restaurante «La Barricona» ha difundido un comunicado en el que dan su versión de los hechos. Según explican, los comensales se fueron por su propia iniciativa del local después de que un cocinero les dijera que su indumentaria lo ponía «nervioso». Asimismo, desde la empresa apuntan que respetan a todos los clientes e ideologías «siempre que no atenten contra la dignidad humana».

«El excompañero que se acusa en las redes de haber echado de malas formas al grupo hace más de cuatro años que no está dentro del proyecto», resumen en el comunicado. Finalmente, reconocen que la única vez en la que han expulsado a un cliente del local fue hace años, cuando decidieron no atender a unos comensales con esvásticas tatuadas. «Lo volveríamos a hacer», remachan.