Caída grave de una niña «castellera»

Tras estar en coma inducido, la víctima, de 9 años, se recupera favorablemente

ABC
BARCELONA Actualizado:

Una menor de nueve años de la «colla castellera» Margeners de Guissona (Lleida) se recupera favorablemente en el hospital Sant Joan de Déu de Esplugues (Barcelona), donde ingresó en coma el pasado sábado tras precipitarse contra el suelo desde una altura de más de seis metros durante un ensayo del grupo. Fuentes del centro sanitario confirmaron ayer a Efe que la menor se encuentra ya en planta y no se teme por su vida, pese a que ingresó con un edema cerebral y un traumatismo craneoencefálico.

Según avanzaba ayer «El Periódico», la niña, llamada Ainhoa, estaba ensayando con el grupo en el pabellón de Guissona (Lleida) cuando cayó y quedó inconsciente, pese a llevar el casco protector. Fue trasladada entonces a un ambulatorio, donde los médicos la mantuvieron en estado de coma inducido antes de evacuarla al hospital infantil de Sant Joan de Déu, ya de madrugada. La familia de la menor pide que se abra una investigación al considerar que se tardó en trasladarla al hospital.

Por su parte, el jefe de peña de los Margeners de Guissona, Jordi Cucurull, explicó a Efe que la niña hacía la función de «acotxadora», de manera que estaba en el penúltimo de los seis pisos humanos de la estructura. Su función, pues, es la de agacharse para que pase por encima el niño que levanta la mano para coronar el castillo, denominado «anxaneta».

Según indicó Cucurull, la niña se descolgó de forma accidental y cayó sobre la piña, el grupo de personas que se encuentra en la base del castillo humano sosteniéndolo, y entonces rebotó y fue a parar al suelo. «Se dio un fuerte golpe en la cabeza y quedó inconsciente. Entonces la llevamos al centro de salud y desde allí la trasladaron al hospital».

Casco salvador

Para Cucurull, el hecho de que la niña llevara puesto el casco fue vital. «Sin él no habría sobrevivido. Cuando se desmorona un castillo la caída de los niños desde lo alto es más dulce, pero en este caso al rebotar de la piña al suelo el casco jugó un papel primordial», aseguró.

En agosto de 2006, una niña de 12 años, miembro de la «colla castellera» Capgrossos de Mataró (Barcelona), murió a consecuencia de un traumatismo craneoencefálico que sufrió días antes al caerse de un castillo de nueve pisos, en una exhibición durante la fiesta mayor de la población. La muerte de Mariona reabrió el debate sobre la seguridad de los menores y la conveniencia del uso del casco entre los castellers de menor edad.