La alcaldesa con el cardenal de Barcelona, en el Ayuntamiento
La alcaldesa con el cardenal de Barcelona, en el Ayuntamiento - EFE

Los refugiados unen a Ada Colau con el clero

La alcaldesa de Barcelona se reúne por primera vez con el cardenal-arzobispo de la Ciudad Condal después de tres años en el cargo

BarcelonaActualizado:

Esperanza. Riqueza espiritual. Fraternidad. Ada Colau echó mano de conceptos centrales de la doctrina cristiana para tratar de acercar posiciones con el clero después de años de desplantes, ninguneos e iniciativas para diluir el papel de la religión católicaen el día a día de Barcelona.

Las relaciones entre la alcaldesa y la curia nunca han sido fáciles, no en vano, una de las primeras decisiones de Colau al llegar al consistorio fue eliminar la misa de la Mercè del programa de festejos patronales de la capital catalana e inhibirse de la tradición de presidir la eucaristía de Fiesta Mayor. Asimismo, la alcaldesa ha evitado reunirse con el cardenal-arzobispo de la capital catalana, Juan José Omella, desde que aterrizó en el Ayuntamiento.

Refugiados al rescate

A pesar de la falta de interés de Colau por las instituciones religiosas, la llegada de decenas de refugiados a Barcelona ha servido como pretexto para que la primera edil trate de reconciliarse con uno de los poderes fácticos de la Ciudad Condal a poco más de un año de las elecciones municipales.

Así las cosas, el pasado martes, la «operación deshielo» emprendida por el equipo municipal hizo su puesta de largo. La alcaldesa se rodeó de la flor y nata del clero barcelonés con motivo de la presentación del último número de la revista «Cuestiones de vida cristiana», centrado en la acogida a refugiados y migrantes.

La alcaldesa parecía incómoda y el teniente de alcalde que la acompañaba (Jaume Asens) ni abrió la boca en todo el acto. A pesar de ello, el cardenal puso su mejor cara, exhibió gestos de complicidad con la primera edil y evitó reprocharle sus desplantes para centrarse en la colaboración con el consistorio barcelonés en la acogida de los migrantes y refugiados que llegan sin parar a las costas españolas.

Colau, rodeada de cruces

«Como alcaldesa quiero agradecer que hayan venido aquí por un tema que nos preocupa como ciudad humanista y comprometida con el valor de la vida», resaltó Colau ante la mirada de unos representantes de la vida eclesial catalana que llenaron de alzacuellos y cruces el elegante Salón de Ciento del Ayuntamiento.

Por su parte, Omella hizo gala de su mano izquierda para, en un tono jocoso, recordar que a diferencia del gobierno municipal, la Iglesia puede trabajar por el bien de los refugiados sin electoralismos ni la vista puesta en unos comicios que están a la vuelta de la esquina. «Nosotros trabajamos a largo plazo», resaltó antes de recordar que la Archidiócesis de Barcelona acoge a más de cien refugiados que mantiene con fondos propios.

La Iglesia tiende la mano

Fuentes eclesiales evitaron dar una trascendencia especial a la escenificación organizada por Colau y aseguraron sentirse «agradecidos» por tener la oportunidad de dar visibilidad a una colaboración Ayuntamiento-Arzobispado muy viva a nivel práctico. Asimismo, resaltaron que la colaboración entre el consistorio y Cáritas de Barcelona -entidad presidida por el cardenal, recuerdan- es «estrecha y satisfactoria» a pesar de todo.