La Rambla del Poblenou, una zona con muchas terrazas
La Rambla del Poblenou, una zona con muchas terrazas - ORIOL CAMPUZANO

Más de 500 bares de Barcelona pedirán mejorar sus terrazas

Los restauradores esperan que la nueva Ordenanza quede aprobada en breve

BARCELONAActualizado:

Al menos más de 500 restauradores de Barcelona están esperando con impaciencia la aprobación final de la nueva ordenanza municipal de terrazas para solicitar cambios en sus licencias y poder tener más horas o más espacio para sus mesas y sillas. Así lo aseguran a ABC desde el Gremio de Restauración de Barcelona, que confían en que la normativa pase su visto bueno final en breve y que se pueda recuperar la normalidad tras años de conflicto abierto.

«La nueva ordenanza es una esperanza para la mayoría de restauradores», relata Roger Pallarols, director general del Gremio. A pesar del importante paso que se dio el pasado febrero cuando todos los grupos municipales a excepción de la CUP consiguieron fraguar el acuerdo que acabara con el conflicto abierto por la normativa de terrazas, los restauradores lamentan que muy probablemente éste será el cuarto verano consecutivo sin tener la cuestión resuelta.

El Gremio, de hecho, espera que la aprobación final de la ordenanza llegue este mes de junio -primero en la comisión de urbanismo y luego en el pleno-, aunque fuentes del consistorio todavía no dan por seguro que sea así. Sea este mes o el próximo, en el mejor de los casos, la tramitación de las solicitudes para readaptar las terrazas a la nueva normativa requerirá su tiempo, con lo que es muy posible que las terrazas tarden a tener sus expedientes resueltos y que la recuperación de su espacio para mesas y sillas se demore más de lo esperado.

Peticiones al alza

En todo caso, para cuando llegue ese momento, más de 500 restauradores de la agrupación ya tienen la solicitud preparada para que los servicios técnicos del Gremio intercedan para corregir sus licencias y adaptarlas a la nueva ordenanza. Pallarols cree que las solicitudes irán al alza cuando se apruebe la ordenanza y recuerda, a modo de ejemplo, que la controvertida normativa de 2015, la que abrió el conflicto, llegó a afectar a 2.500 establecimientos de la ciudad. El Gremio pide que se puedan «agilizar los trámites para reparar cuando antes los errores de la ordenanza vigente».

La controvertida normativa, que endurecía las limitaciones en favor del vecino y contra los intereses empresariales, había sido aprobada durante el mandato de Xavier Trias y a posteriori el gobierno de Ada Colau la complementó con ordenaciones singulares -con criterios todavía más duros que la propia ordenanza en cuanto a horarios y espacio- en zonas especialmente sensibles, como la Sagrada Familia, Poblenou o Poblesec. «Ha habido una persecución de las terrazas en muchas zonas», remarca Pallarols.

A modo de ejemplo, en los entornos de la Sagrada Familia se obligó a la desaparición de nueve terrazas y a la minimización de otra veintena, según recuerda el Gremio. Este caso, por cierto, acabó en los tribunales y el juez suspendió el veto, lo que ha paralizado, de momento, el desalojo de sillas y mesas de la calle en la zona.

La futura ordenanza incluye regulaciones generales para toda la ciudad y se adapta a la singularidad de los distritos, con cambios que equilibran el uso del espacio público, garantizan la accesibilidad y aseguran una buena gestión de las terrazas. La ocupación máxima permitida, las distancias entre distintos bares y respecto a los inmuebles o los horarios de cierre quedarán, se espera, mejor resueltos.