Maria Eugènia Gay - TRIBUNA ABIERTA

Igualdad, el mejor legado

Sería deseable que los avances de presencia femenina en los órganos de decisión se trasladaran también al ámbito judicial

Maria Eugènia Gay
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El compromiso por la igualdad que tantas y tantas mujeres hemos asumido a lo largo de la historia nos ha conducido a un enfoque transformador de la sociedad que ha venido acompañado de un incremento de la influencia de las mujeres en los poderes públicos, no como un fin, sino como un medio para conseguir que la sociedad sea realmente igualitaria. Siguiendo esta premisa, desde el Colegio de la Abogacía de Barcelona hemos liderado por segundo año consecutivo el «Women Business and Justice European Forum», un ambicioso proyecto que se ve consolidado como foro de encuentro, reflexión y debate sobre la visibilidad del talento femenino y que pone de relieve la experiencia de mujeres referentes en el sector tecnológico, científico, cultural, empresarial y judicial.

Podemos afirmar que a través de la consolidación de este foro hemos dado un paso más en la consecución de la igualdad, contribuyendo así a sentar unas bases que permitan formular un nuevo modelo de sociedad más igualitario y justo. Resulta necesario afrontar valientemente las situaciones de desigualdad que aún subsisten, para evidenciar su existencia, para tomar consciencia de ellas con la finalidad de proteger y empoderar a las mujeres para revertir esta situación.

El empeño y perseverancia de grandes referentes nos está permitiendo a todas romper el techo de cristal y, a su vez, crear un nuevo estilo de dirección de las empresas y de liderazgo político que traslada un importante mensaje de confianza a la sociedad. La igualdad transita por el camino de la reivindicación de este talento femenino y pasa por visibilizar el liderazgo femenino en todos los ámbitos y sectores para que sea el modelo de referencia y el ejemplo a seguir.

Si bien es cierto que la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres para alcanzar puestos de responsabilidad es un hecho objetivo en todos los ámbitos y disciplinas, el gran avance del S.XXI radica en que progresivamente se han ido paliando los obstáculos para acceder a las cúpulas de decisión; prueba de ello son los indicadores de las empresas del IBEX 35: en 2012, un 14’2% de mujeres ocupaban los cargos de consejeras, mientras que en 2018, el porcentaje se elevó a un 24%, lejos aún, de la paridad deseada, pero es un dato revelador.

Sería deseable que estos avances de presencia femenina en los órganos de decisión se trasladaran también al ámbito judicial español, donde se ha producido un tímido avance, dado que el 53% de las plazas las ocupan juezas pero solo un 29% ostentan órganos del poder judicial y un 18% representan al Tribunal Supremo. Para ello será preciso conscienciar a los poderes públicos de la necesidad de implantar sistemas de cuotas que defiendan la presencia de mujeres en esta esfera. En el sector de la Abogacía también se percibe una esperanzadora reacción de los bufetes, los cuales están haciendo una firme apuesta a través de la implementación de planes de igualdad, para revertir el porcentaje piramidal de las estructuras actuales, en las cuales el 52% de la Abogacía son mujeres pero solo el 16% ocupan el puesto de socias de las firmas.

La aportación de las mujeres en el ámbito de la ciencia y la tecnología ha resultado vital para el desarrollo de este sector. Cimentar sistemas paritarios dentro de las empresas tecnológicas emergentes es fundamental para evitar la infrarepresentacion femenina, ya que, más allá de la reivindicación, no contar con la mitad del talento, puede llegar a producir un coste considerable para la economía española, pues el 60% de las empresas reconocen que la presencia de más mujeres en sus consejos de dirección genera unos beneficios estimados entre un 10% y un 15%. La incorporación íntegra del talento femenino en las empresas supondría un aumento de más de 156.000 millones de euros del Producto Interior Bruto de España, cifra suficiente para hacer frente al pago de las pensiones de los españoles, que en 2017 supuso un coste de 139.647 millones de Euros.

Durante dos intensas jornadas del congreso han quedado patentes los logros que hemos alcanzado a nivel global en el marco regulador para la igualdad. En esta línea, la exvicepresidenta de la Comisión Europea Viviane Reding destacó el importante papel que han jugado las cuotas como instrumento de discriminación positiva, bajo el lema «NotWithoutMe» (no sin mí). En las áreas donde realmente se han aplicado las cuotas se ha producido un impacto significativo; ejemplo de ello lo encontramos en el Parlamento español, donde tras las elecciones del 28 de abril, de 350 diputados, 184 son varones (el 52,6%), mientras que 166 mujeres (el 47,4%), una cifra que nos consolida como el Estado más paritario de Europa. Por este motivo consideramos que el sistema de cuotas debe persistir mientras la desigualdad siga teniendo rostro de mujer.

Otra de las disfunciones sociales que debemos combatir es la brecha salarial que subsiste y que se acerca al 20%. Su erradicación pasar por el compromiso de implantar planes de igualdad en las empresas y de establecer mecanismos de penalización y sanción de los incumplimientos legales que se detecten.

Para seguir avanzando con pasos firmes en iguadad es imprescindible marcar el acento en las medidas educativas a todos los niveles, romper con los estereotipos, juzgar con perspectiva de género y apostar por las nuevas tecnologías como instrumento y clave para abrir nuevas oportunidades profesionales. El compromiso de todas las instituciones, de los poderes públicos, políticos y sociales es imprescindible para conseguir la iguadad real a corto plazo y refutar el mal pronóstico de los expertos que aseguran que no lo conseguiremos hasta el año 2234.

Afrontemos el reto de conseguir la igualdad con decisión, valentía y sororidad, sumando esfuerzos, abriendo puertas, tejiendo alianzas, buscando consensos más allá de las diferencias, cerrando las heridas que ha dejado la discriminación y construyendo puentes para que podamos transitar en la senda de la esperanza, la libertad y la igualdad. Este será, sin duda, el mejor legado que podemos dejar a las generaciones futuras.

Mª Eugènia Gay es Decana del Colegio de la Abogacía de Barcelona

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