Salvador Sostres - Todo irá bien

España Rosario

«España es mi abuela con los políticos presos, con su justicia garantista, con su permisividad de escándalo, con su dejarles presentar a absolutamente todo y recibir visitas a discreción»

Salvador Sostres
BarcelonaActualizado:

Cuando mi padre me castigaba sin salir el fin de semana mi abuela Rosario se instalaba en casa y cocinaba macarrones, caracoles, carne estofada y su genial tortilla de patatas, siempre sin cebolla, porque en mi familia el olor a cebolla y a ajo siempre lo asociábamos a lo que aquel día había recalentado la portera.

España es mi abuela con los políticos presos, con su justicia garantista, con su permisividad de escándalo, con su dejarles presentar a absolutamente todo y recibir visitas a discreción, sin otro límite que el de la necesidad que los propios internos tienen a veces de que les dejen en paz. Sabe al estofado de mi abuela lo poco que en nuestro país está penalizada la desobediencia. Desobedezca usted una orden judicial en los Estados Unidos y verá el susto que se lleva; y aquí en cambio todos suspiran porque «sólo» les condenen por desobediencia. Eso por no hablar de la despenalización de los referendos ilegales que el Congreso aprobó en 2005, bajo el gobierno de Zapatero.

Los presos acudiendo ayer al Congreso a recoger sus actas fueron mi abuela interpretando para mí todo su repertorio cuando estaba castigado. Pocos países en el mundo tendrían estas atenciones con personajes que hubieran intentado derribar por la fuerza su orden constitucional; y aquí les tratamos con el amor de una abuela que quiere a su nieto como a nada en el mundo.

Y el vaso de leche con Nesquik y azúcar que me calentaba cuando ya estaba instalado en la cama y mientras me lo bebía repasábamos lo que haríamos al día siguiente, no puede parecerse más a que los presos hayan podido participar en mítines, ruedas de prensa y discursos a la nación desde la cárcel, a la espera de que se conozca la sentencia del juicio en octubre y si muestran arrepentimiento y buena voluntad puedan tener su indulto para salir por Navidad.

Merecerías, más por cretinos que por criminales, no volver a ver la luz del sol en muchos años. Pero España es mi abuela y esta noche os ha preparado tortilla para cenar y mañana -como quien dice- os va a soltar.

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