Maragall celebra la victoria electoral - Afp
Elecciones municipales Barcelona

ERC gana en Barcelona y anuncia que pone la ciudad al servicio del independentismo

Ernest Maragall será alcalde de la ciudad tras ganar a Colau por poco más de 4.000 votos

BarcelonaActualizado:

Y el secesionismo asaltó la capital catalana. Beneficiado por la división del voto de la izquierda no independentista entre los «comunes» de Ada Colau y el PSC, y sacando tajada también de la estrepitosa debacle de los posconvergentes de JpC, Ernest Maragall, a sus 76 años, consiguió ayer ganar las elecciones en Barcelona para Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Será alcalde por menos de cinco mil votos de diferencia con respecto a la alcaldesa saliente Colau. En un momento en que el «procesismo» estaba francamente tocado, la histórica victoria en la capital catalana sin duda le dará aire, tanto como la victoria de Carles Puigdemont en las europeas.

Esquerra, por primera vez en democracia, se hace con el mando de la capital catalana, sin que se vislumbren alianzas o pactos que hagan peligrar la alcaldía para Maragall. La alegría, en la Estación de Francia de Barcelona, lugar que republicanos eligieron para seguir el escrutinio, saltó a última hora. No fue hasta que se llegó al 69% del voto escrutado que los secesionistas lograban superar a los «comunes», estallando en aplausos la sede republicana. Las primeras palabras de Maragall fueron para dejar claro que con ellos al frente de la alcaldía, Barcelona será la primera institución al servicio de la secesión. Aunque evitando en todo momento pronunciar la palabra independencia, sí que dijo que Barcelona «será la punta de lanza del derecho de autodeterminación». Tendió la mano a todas las fuerzas políticas para trabajar por la ciudad –en especial a Colau y a la CUP, pese a no obtener representación– y estableció lo que para él serán líneas rojas, «la dignidad, justicia y libertad». Eso no es negociable». En lenguaje secesionista, más procesismo.

Ada Colau vendió su ajustada derrota ante Maragall casi como si se tratase de una victoria, un optimismo que contrastaba con las lágrimas de muchos militantes y simpatizantes. El experimento de los «comunes», como el de Manuela Carmena en Madrid, apenas ha durado cuatro años. Los «comunes» han cerrado un mandato cargado de polémicas y desgobierno que podía anticipar un retroceso mayor. Las bases, sin embargo, no fallaron a la alcaldesa y le volvieron a entregar su confianza, aunque el buen resultado de PSC fue decisivo para que Colau no ganase. Desde el recinto industrial de la Fabra i Coats de Sant Andreu y ante un centenar de apoderados y militantes, que no dejaron de reacordarle a la alcaldesa que «sí se puede», la candidata a la reelección felicitó a Maragall y le pidió, en vistas de que ERC necesitará pactos para conseguir un gobierno sólido, que «priorice políticas sociales, políticas progresistas, políticas valientes». «Esto va de un mundo mejor», dijo casi entre lágrimas la candidata, casi como si implorase un gobierno de coalición.

Colau llora tras saberse perdedora
Colau llora tras saberse perdedora - Efe

El «sí se puede» fue otra de las frases más repetidas durante la noche electoral de los «comuns». «Hemos vuelto a hacer historia y esta vez era más difícil, porque hemos tenido cuatro años de políticas valientes frente a lobbies, oposición en contra y un contexto político muy difícil», recordó Colau, que celebró que, de manera global, las fuerzas de izquierdas, incluiyendo ERC, sumen 28 de los 41 ediles del plenario.

Entre estos estarán los nueve concejales obtenidos por el candidato socialista Jaume Collboni, que están incluso por encima de las expectativas que se barajaban, empatando prácticamente en número de ediles con ERC y los «comunes», y quedándoso a algo menos de tres puntos porcentuales de la victoria. Las sensaciones en la sede del PSC eran ambivalentes: alegría por el resultado sacado, tristeza porque la victoria de Ernest Maragall aleja la posibilidad de una entente entre los «comunes» y el PSC como la que ya gobernó en la primera mitad del pasado mandato.

Debacle municipal de JpC

En contraste, el mayor batacazo en Barcelona se lo anota Junts per Catalunya, que ya vio como en 2015 Ada Colau les arrebataba la alcaldía y ahora se desploma hasta quedarse únicamente con cinco concejales, frente a los diez del pasado mandato. La apuesta de Elsa Artadi, que como número dos era la virual cabeza de cartel ­–el número uno era el político preso Joaquim Forn­–, no ha cuajado. Leyendo el resultado en clave «nacional», Artadi apenas pudo felicitarse de que el independentismo vaya a gobernar la ciudad. Los neoconvergentes, sea como fuere, pasan a una posición irrelevante, aunque no tanto como las otras dos candidaturas independentistas que aspiraban a entrar en Barcelona: la de la CUP y la auspiciada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC), con un Jordi Graupera que pese a todo el ruido generado en las redes sociales quedó bastante lejos del 5% necesario para obtener representación.

Decepcionante ha sido también el resultado obtenido por Manuel Valls, que a través de la plataforma apoyada por Ciudadanos apenas ha conseguido sumar un concejal a los cinco con que ya contaba la formación naranja en el pasado mandato. Las grandes expectativas con que lanzó su candidatura se han acabado diluyendo, un flojo resultado para el exprimer ministro de Francia, que ha visto como el voto constitucionalista lo ha sabido atraer el PSC y, en parte, aunque de manera más que ajustada, Josep Bou, que entra con dos ediles superando el 5% por apenas una centésima

En el conjunto de Cataluña, la noticia más relevante es la victoria rotunda de ERC, que se consolida como el partido con mayor implantación en el territorio, superando en este campo a Junts per Catalunya, que en ningún caso ha conseguido heredar el poderío municipal que tenía CiU en el conjunto de la comunidad, de manera relevante fuera del área metropolitana de Barcelona. Si la formación de Oriol Junqueras ya se presentó a estos comicios siendo el partido con mayor número de candidaturas, los resultados de anoche confirman a ERC como el partido con más implantación, superando los 3.000 concejales, con grandes resultados en municipios de tamaño medio y en plazas relevantes. Es el caso de Lérida, donde por 80 votos por primera vez ganan las elecciones en detrimento de un PSC que ha gobernado siempre allí, o en Tarragona. En esta última ciudad, los republicanos igualan con siete ediles al PSC, que pese a ganar ve como a Josep Fèlix Ballesteros se le complica la posibillidad de repetir como alcaldía.

Resultado en Cataluña

En la ciudad de Gerona, a la que el presidente Quim Torra alababa hace pocos días como la verdadera capital de Cataluña por su adhesión independentista, permanece como el último gran bastión de JpC, que logró anoche repetir el resultado de 2015 y Marta Madrenas podrá repetir como alcaldesa. No obstante, estos resultados para los republicanos quedan empañados por los números que reflejan las europeas, donde pierden no solo ante Carles Puigdemont, sino incluso ante el PSC, partido que se ve claramente favorecido por el efecto arrastre que siempre otorga gobernar.

El empuje de los republicanos en el conjunto del territorio es proporcional al retroceso de Junts per Catalunya, que no consigue replicar a nivel local las buenas cifras de las europeas. El PSC, por contra, vuelve a ganar músculo en los comicios locales, donde históricamente había sido siempre más fuerte. El partido de Miquel Iceta resiste con fuerza en el área metropolitana de Barcelona, y consolida victorias, incluso remachando mayorías absolutas en municipios como Santa Coloma de Gramenet y L’Hospitalet de Llobregat –segunda ciudad más poblada de la comunidad–. Núria Parlón y Núria Marín seguirán gobernando.