Un espectacular globo terráqueo de casi tres metros de diámetro preside el nuevo espacio de exposiciones
Un espectacular globo terráqueo de casi tres metros de diámetro preside el nuevo espacio de exposiciones - PEP DALMAU

CosmoCaixa refuerza su «core» científico

La nueva sala de exposiciones Universo, de 3.5000 metros cuadrados, ofrece al visitante un recorrido interactivo desde el Big Bang y los orígenes del Universo hasta «las últimas fronteras del conocimiento»

BARCELONAActualizado:

Hace casi cuatro décadas, en 1979, La Caixa asomó al mundo de la ciencia con una exposición que conmemoraba los diez años de la llegada del hombre a la Luna. Fue la semilla del futuro Museo de la Ciencia, que se abrió dos años después en Barcelona, y también del CosmoCaixa, un gran recinto de divulgación científica que en sus 15 años de trayectora se ha convertido en el primer museo de ciencia de España y uno de los más destacados de Europa. Ahora, el recinto, que en 2018 batió su propio récord de público con más de un millón de visitantes, se reinventa para reforzar su músculo científico, que le ha convertido en referente mundial en divulgación en este ámbito, y para responder así a los retos de futuro.

El nuevo espacio expositivo de CosmoCaixa, de 3.500 metros cuadrados, invita a los visitantes a realizar un expeditivo recorrido desde el origen del universo, hace 15.000 millones de años, hasta las nuevas fronteras del conocimiento. Lo hace de forma «ordenada» en tres grandes áreas diferenciadas (Kósmos, Evolución y Fronteras), unidas por una pieza central, un impresionante globo terráneo de 2, 60 metros de diámetro (el segundo más grande del mundo después del expuesto en el Museo Miraikan de Japón) que recuerda a los visitantes su condición de habitantes del planeta.

Mapamundi interactivo

Además de la información geográfica que ofrece, el mapamundi interactivo realiza también una labor de concienciación, ya que en él se puede visualizar desde las zonas más afectadas por el Denge, cómo avanza el deshielo, las emisiones de CO2 y de dióxido de nitrógeno en el planeta, la temperatura del aire o el nivel de residuos en la Tierra.

La nueva sala Universo del museo responde a los tres objetivos que se planteó la entidad: «responder a los imparables avances científicos», «hacerlo con todo el potencial de la tecnología» y «acercar ese conocimiento puntero a todo el mundo», según ha explicado esta mañana durante la presentación del recinto la directora general adjunta de la Fundación Bancaria La Caixa, Elisa Durán. Para conseguir el segundo objetivo ha sido esencial, -ha precisado la directiva- la colaboración de Mediapro. «Hemos aportado nuestra creatividad audiovisual», ha señalado Tatxo Benet, socio gestor de Mediapro.

Una gran campana tridimensional, la bienvenida

Al iniciar el recorrido por la nueva sala Universo, el «core» científico del museo, el visitante topa con una espectacular campana tridimensional que recrea cómo se expandió el universo hace 15.000 millones de años. Es el icono central del área «Kósmos», en la que no solo se descubre el universo sino también su orden y las leyes que lo gobiernan.

El hilo argumental sigue con un gran biorreactor que capitanea la sección Evolución, que acoge desde los orígenes de la vida hasta los primeros pasos de la humanidad. Algunas de las piezas más sorprendentes de este espacio son los restos de un Deinotherium, el mamífero más grande que hamás haya vivido en Cataluña, o la reproducción científica del busto del neardental Carletto, obra del artista Fabio Fogliazza, que marcó un antes y un después en el conocimiento sobre nuestros antepasados ya que, a partir de él se demostró que «hubo hibridación entre neardentales y sapiens», ha explicado el director del área de exposiciones de CosmoCaixa, Javier Hidalgo. El recorrido se cierra en el área Fronteras, dominada por un gran «domo« en forma de cerebro y que, a modo de capilla permite entrar en la complejidad neuronal. En ella se pone de relieve que solo la mente humana tiene la capacidad de preguntarse por las leyes que rigen el universo.

«Transparencia y permeabilidad»

Los tres ámbitos no están aislados, sino que las estructuras «juegan con la transparencia y muestran la permeabilidad», a la vez que unen los nuevos paneles y estructuras interactivas con el muro geológico y el bosque inundado.

La renovación y actualización de contenidos que ha implicado la reforma -con más de 7 millones de euros de presupuesto- tiene como objetivo que «el propio visitante sea el actor principal de la interacción» a través de una «interactividad estética, pero también fácil de entender», precisa Javier Hidalgo.

«Le faltaban faros para guiar»

La sala permanente ha estado cerrada durante los últimos seis meses para actualizar la exposición anterior, la llamada «sala de la materia», de la que se conservan aproximadamente un 20 por ciento de los elementos. «A la antigua sala, que fue creada en 2004, le faltaba estilo argumental, relato y recorrido, era un poco caótica. Le faltaban faros para guiar al visitante. Ahora el diseño está hecho para que envejezca bien y la renovación a nivel tecnológico ha sido muy alta», ha afirmado Hidalgo.

Por ello, la Fundación ha trabajado con expertos nacionales e internacionales desde 2010, con la misión de renovar la sala permanente y, a la vez, dotarla de elementos de tecnología innovadora. Ahora, calcula que los visitantes dedicarán a la sala Universo, que abrirá sus puertas al público el próximo 11 de julio, alrededor de una hora y media, si bien cada elemento interactivo invita a destinarle mucho más tiempo. El nuevo recinto ha incorporado en la señalización el francés, llegando a cuatro idiomas junto al catalán, castellano e inglés, y cuenta, además, con un nuevo laboratorio de matemáticas sin calculadoras.