Salvador Sostres - Todo irá bien

La cabra íntima

«Lo que ayer Esquerra hizo con Iceta es contrario al espíritu con que ganó las elecciones generales en Cataluña»

Salvador Sostres
BarcelonaActualizado:

El veto a Iceta que Esquerra ha escenificado para no perder voto independentista en su ajustada carrera con Ada Colau por el Ayuntamiento de Barcelona puede que funcione para retener el extremo pero desmiente su estrategia centrista. Si los republicanos quieren de verdad sustituir a Convergència y convertirse en el partido alfa de Cataluña tendrán que empezar a pensar desde la centralidad y con vocación mayoritaria. Nadie le pide a ERC que renuncie a sus principios pero sus dirigentes han de leer con atención la última encuesta del CIS, que revelaba que sólo el 66% de sus votantes cree que la independencia es la mejor solución para Cataluña: es decir, empiezan a tener un voto no necesariamente militante en lo ideológico sino más bien convencido por la utilidad del partido en su catalanismo moderado, dialogante y abierto al pacto.

Sólo así se ganan elecciones, en Barcelona, en Cataluña y en todas partes. Sólo así puedes liderar una sociedad en lugar de romperla por la mitad. Desdeñar a Iceta es a medio plazo absurdo porque pocos socialistas hay más partidarios de buscar una salida personal para los políticos presos, que de momento es todo a lo que puede aspirar el independentismo; pero es que a corto plazo tampoco parece ser la mejor idea, porque es como decirles a los muchos votantes que has ganado demostrando en los últimos tiempos que sabes comportarte como un partido serio que continúas llevando tu cabra íntima muy adentro.

Lo que ayer Esquerra hizo con Iceta es contrario al espíritu con que ganó las elecciones generales en Cataluña y un fraude a sus votantes más templados, que vieron a los republicanos un partido útil para tender puentes y lograr entendimientos. Humillar de este modo a don Miquel es gratuito, innecesario y si responde de verdad a un cálculo electoral, se trata de un cálculo equivocado.

Es difícil abandonar los modos de la cabra, bajar del monte y establecerse en la ciudad. Pero Esquerra tiene que procurar hacerlo por todos los medios sino quiere que en el último esfuerzo cualquier idiota le acabe ganando siempre.

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