Elsa Artadi y el lazo en la silla de Quim Forn, a primera línea en la izquierda, mientras Jaume Collboni, en el otro extremo, interviene
Elsa Artadi y el lazo en la silla de Quim Forn, a primera línea en la izquierda, mientras Jaume Collboni, en el otro extremo, interviene - MARTA DIAS

Barcelona arranca el mandato con un lazo amarillo en la silla de Quim Forn

El primer pleno del Ayuntamiento aprueba el cartapacio municipal tras un acuerdo «in extremis»

BarcelonaActualizado:

El nuevo curso político en Barcelona ha arrancado este martes con un pleno extraordinario para aprobar el cartapacio municipal en el que la ausencia del concejal Quim Forn y un lazo amarillo colocado en la silla que debería de ocupar el líder encarcelado provisionalmente por el 1-O han sido uno de los protagonistas de la sesión.

La propia alcaldesa, Ada Colau, ha empezado el pleno lamentando la prohibición del Tribunal Supremo de permitir que Forn estuviera este martes presente en el salón Pi i Sunyer. Una referencia que le ha merecido el primer reproche del mandato de Ernest Maragall, ganador de las elecciones municipales el 26-M y líder de la oposición, que le ha espetado que “usted lamenta la ausencia de Forn. Yo no, yo la denuncio: es una vergüenza empezar el mandato así”.

Durante su turno, la concejal de Junts per Catalunya (JpC), Elsa Artadi, que actúa como líder del grupo ante la ausencia de Forn, también ha remarcado que éste es “un pleno excepcional, un mandato excepcional porque por primera vez tenemos un concejal que es un preso político”. Artadi, muy emocionado, también ha recordado que el pleno de hoy llegaba el mismo día en que el conseller de Interior Miquel Buch declaraba ante la Justicia por la cesión de locales para el 1-O, lo que confirma, a su parecer, que "la represión continúa, no se para y va a más".

Con un tono totalmente opuesto, la presidenta del grupo de Ciudadanos, Luz Guilarte, ha reprochado a Colau que tras el 26-M sus únicas tres acciones hayan sido "ir a ver a un golpista (la visita a Forn en la cárcel), colgar el lazo amarillo y publicitar el separatismo en el transporte público", en referencia a la campaña "Ho tornarem a fer" de Òmnium Cultural.

Por su cuenta, el nuevo líder del PP, Josep Bou, ha lamentado durante su intervención que en el primer pleno municipal siga sin contar con la imagen del Rey restituida en el salón Pi i Sunyer y que además el consistorio cuente con dos lazos, el del balcón consistorial y el del puesto de Quim Forn, cuando debería de ser una institución neutral.

También Manuel Valls, que preside el grupo BarcelonaxCanvi (BCN Canvi), ha subrayado que "si Quim Forn no está aquí es porque estamos en Estado de derecho" y ha insistido en que "en España no hay presos políticos".

Acuerdo «in extremis»

El pleno de esta mañana, el primero del mandato, ha acabado con la aprobación de cuestiones organizativas, entre ellas el nuevo cartapacio municipal tras un acuerdo a última hora con la oposición. Así, JpC y Cs han sido los únicos grupos que han rechazado la propuesta presentada por el bipartito de BComú y PSC, que sí ha tenido el visto bueno de ERC, PP y BCN Canvi.

Durante la sesión, se han aprobado por unanimidad que las retribuciones queden congeladas, o los representantes municipales que habrá en el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) y en las empresas municipales. También la nueva organización de las comisiones y de las presidencias de distritos.

Más allá de los trámites burocráticos, Colau ha querido aprovechar la ocasión para reiterar que su acuerdo con el PSC le ha permitido tejer un "gobierno fuerte, estable y ha lanzado un mensaje de mano tendida a los grupos de la oposición y ha avisado de que en breve prevé iniciar una ronda de contactos con todos los grupos, empezando por ERC.

La oposición, con un tono correcto y la justa tensión de arrancada de mandato, le ha reprochado la tardanza en activar la maquinaria municipal (este martes se cumplen 32 días desde que fue nombrada alcaldesa) y le ha exigido el máximo esmero para atajar los problemas de la ciudad, sobre todo en materia de seguridad.