Vestíbulo del Teatre Tantarantana
Vestíbulo del Teatre Tantarantana - ANNA FÀBREGA

El Ayuntamiento de Barcelona compra el Tantarantana por 1,3 millones de euros

El consistorio adquiere el teatro para sumarlo a las fábricas de creación

MARÍA GÜELL
BARCELONAActualizado:

La recoleta calle de les Flors es noticia porque el Ayuntamiento de Barcelona desembolsa 1.300.000 euros para adquirir el edificio que alberga el Teatro Tantarantana. Esta sala cumple en 2017 sus bodas de plata y en estos años se ha convertido en un referente del teatro alternativo de nuestra ciudad.

Julio Álvarez y Víctor Suañez están al frente desde sus inicios en la calle Tantarantana. «Nuestra intención es preservar el trabajo de esta sala histórica e incorporar este teatro a las fábricas de creación», anuncia Jaume Collboni, teniente alcalde de Cultura. Esta sala de gestión privada cuenta con ayudas públicas del Ministerio de Cultura, de la Generalitat y del consistorio. «Por ahora la sala continuará con su programación y en los próximos meses se hará un concurso público para ver quién lleva las riendas», añade Collboni.

Desde el Ayuntamiento están contentos con operación de compra que garantiza la viabilidad del proyecto. «No ha hecho falta que se creara una plataforma para salvar el Tantarantana», concretan desde el Ayuntamiento. Este desembolso para dar vida a un teatro se suma a otras iniciativas como la reciente adquisición del Teatro Arnau, sito a pocos metros. «En febrero anunciaremos el plan que tenemos para el Arnau», explica Gala Pin, responsable del distrito de Ciutat Vella. El consistorio apoya visiblemente a las artes escénicas. El Sant Andreu Teatre, La Seca, Mercat de les Flors, Sala Beckett, Sala Bars, El Grané y La Caldera. A esta lista se suman ahora el Arnau y el Tantarantana.

El teatro, que ocupa el primer piso, fue reformado recientemente y cuenta con un espacio de 380 metros cuadrados con un aforo para 125 espectadores y con un escenario de mayores dimensiones. A esto se suma el tercer piso donde se desarrollan las actividades del Àtic. Y a final de año se vence el contrato de alquiler del segundo piso que también pasará a formar parte de las instalaciones del teatro. La nueva etapa del Tantaranta tiene todavía muchas incógnitas que se irán desvelando en los próximos meses. «La compra ha sido fluida y sin complicaciones. Hay casos como el Teatro Principal de Las Ramblas en los que se han puesto de acuerdo la propiedad y el consistorio», concluye Gala Pin.