Detalle de una pintada contra el turismo, el verano pasado
Detalle de una pintada contra el turismo, el verano pasado - EFE

Los ataques contra el turismo reaparecen en Barcelona

Sindicatos policiales avisan de «un verano muy complicado» en la capital catalana y exigen más efectivos

BARCELONAActualizado:

La «turismofobia» amenaza con reaparecer este verano en Barcelona. Dos ataques al sector turístico en menos de diez días, reivindicados, como hace un año, por colectivos anticapitalistas, han puesto las alarmas de nuevo ante un problema que el año pasado afectó la buena imagen de la ciudad. Las quejas por el exceso de visitantes, en parte fomentadas por la visión del gobierno de Ada Colau sobre el turismo como una realidad incómoda, puede volver a poner en apuros a la principal industria de Barcelona.

Endavant Ciutat Vella, agrupación vinculada a la CUP, bloqueó ayer las persianas de empresas de alquiler de bicicletas, consignas, hostales o de información turística en este distrito barcelonés, uno de los más masificados. En un vídeo colgado en las redes sociales, miembros de la agrupación colocaban silicona y clips en las cerraduras. «No sufrimos turismofobia, sufrimos capitalismo, y es por eso que hemos decidido salir a defender nuestros barrios ante el esplendor perverso de la marca Barcelona», decía el vídeo, que deja la puerta abierta a que lleguen más episodios de este tipo.

Antes del de ayer, hace casi diez días, el parque Güell, uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad, sufrió otro episodio de «turismofobia». En ese caso, dos miembros de Arran, la organización juvenil de la CUP, se encadenaron junto al mítico dragón que Antoni Gaudí colocó en la entrada principal del parque con una pancarta que pedía «Aturem el turisme massiu!» (¡Detengamos el turismo masivo!). Arran también avanzó que apostaban por acabar con «este turismo que atenta contra la vida de las personas», decía el comunicado, «cortando de raíz con el sistema».

Problema de seguridad

Todo ello afecta duramente a la imagen de Barcelona. Agentes del Sindicato Profesional de Policías Municipales de Cataluña estuvieron avisando esta semana a los turistas, con panfletos informativos en varios idiomas, de que visitan «una ciudad con ley, pero sin vigilancia». El sindicato atribuye los problemas de seguridad en la capital catalana a la falta de efectivos en la Guardia Urbana.

En una línea similar, desde el CSIF denuncian el aumento de las bajas en la Urbana. «Tenemos pocos recursos y mal gestionados», relata a ABC Eugenio Zambrano, policía local y secretario de Administración Local del sindicato, que denuncia que la noche de San Juan solo hubo 13 patrullas operativas en toda la ciudad y que el Ayuntamiento solo repone plazas pero no aumenta la plantilla. «Vaticinamos un verano muy complicado», sentencia.

En esta misma línea, el líder del PP en Barcelona, Alberto Fernández, denuncia que el Ayuntamiento «ha bajado la guardia en materia de seguridad» y exige más prevención para frenar el aumento de la delincuencia en la ciudad, así como la «turismofobia». El PP exigirá en el pleno de mañana revisar el plan de seguridad aprobado en 2016 porque «no es efectivo».

Desde el Consistorio enmarcan estas quejas en la negociación por el nuevo convenio laboral de la Urbana y se limitan a asegurar a ABC que la seguridad municipal está planificada de acuerdo con las necesidades de la ciudad. Además, destacan que en breve se incorporarán al cuerpo 150 agentes de la nueva promoción -que ayudarán a reforzar la vigilancia de las zonas turísticas- y reiteran que durante este mandato se han convocado 319 plazas en la Urbana.