Fernández descarta gobernar con Trias por su renuncia a cambiar el modelo de ciudad
Alberto Fernández, ayer, durante su rueda de prensa - INÉS BAUCELLS

Fernández descarta gobernar con Trias por su renuncia a cambiar el modelo de ciudad

El PP denuncia la «deriva independentista» en Barcelona

BARCELONA Actualizado:

No hay acuerdo para un gobierno a dos en el Ayuntamiento de Barcelona. CiU y PP no han alcanzado un acuerdo para la incorporación de los populares al gobierno de la ciudad, una opción que si bien se descarta por ahora podría retomarse en los próximos meses.

Las razones varían según quién las explica. Alberto Fernández justificó la decisión por lo que considera una «deriva independentista» de Xavier Trias, su supeditación a la Generalitat y al hecho de que en el Ayuntamiento no se sepa quién manda, si el alcalde «o el “pinyol” soberanista» de CDC. Dichos motivos, como explicó él mismo cuando se cumplía el plazo para adoptar o descartar el acuerdo, hacen imposible el pacto. Fernández aseguró que la decisión de no entrar en el gobierno es del PP, mientras que el portavoz municipal, Joaquim Forn (CiU), aseguró que nunca se produjo un ofrecimiento a los populares.

Para Fernández, el ejecutivo de Trias nada en un mar de «confusión ideológica», traicionando con sus «contradicciones y complejos» la voluntad de cambio inequívoco que los votantes expresaron en las elecciones locales del pasado mayo. «No vemos que haya un cambio de modelo de ciudad. CiU dice que quiere pactar con todos, y eso no es posible», señaló Fernándéz, para quien es imposible, por una cuestión aritmética, trasladar la teoría de la «geometría variable» —cambios a un lado y a otro— que los nacionalistas sí pretenden en el Parlament.

Sea como fuere, lo cierto es que la ruptura entre CiU y PP —puede llamarse así en tanto que el gobierno de coalición se había dado por descontado en los últimos meses— abre un panorama de inestabilidad en Barcelona. CiU sigue contando con los escasos 14 concejales de su grupo —la mayoría está en 21— de modo que sólo puede seguir apoyándose en los 11 del PSC —cosa improbable dada la indisposición de los socialistas— o en los 9 del PP, como ha hecho hasta ahora. Por las palabras de ayer de Fernández se entiende que prentende hacer sufrir a CiU, y que esto se haga visible con claridad, si pretende llegar a pactos, ahora puntuales. «Vamos a hacer una oposición nítida, pero con sentido de ciudad», explicó Fernández. Por lo pronto, el PP anunció que descarta abstenerse en cualquier tipo de votación, lo que en caso contrario permitiría a CiU bastarse con el apoyo de ERC. «Tonterías las justas», añadió el popular.

La pregunta sobre si la situación es reversible, la contesto Fernández: «Primero tienen que convencerse ellos del modelo de ciudad que quieren. Luego convencernos a nosotros». De fondo, la sensación de que CiU sigue debatiéndose entre su temor a un pacto con el PP —a la espera también de ver cuál es la actitud del Gobierno de Rajoy con respecto a los nacionalistas— y la certeza de que en Barcelona, sin los populares, el camino puede ser muy difícil. Por lo pronto, los de Fernández quieren demostrárselo.