El IBI coge a CiU y PP con el pie cambado

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La aprobación de medidas urgentes por parte del Gobierno para atajar el déficit público ha dejado en una situación más bien airosa a los grupos de CiU y el PP en el Ayuntamiento. En el caso de los populares, uno de sus triunfos en la negociación con CiU fue la congelación del IBI, una victoria que quedaba cuestionada a los pocos días tras el anuncio del Gobierno de que aplicaba una subida del 10% en el mismo impuesto. Más flagrante ha sido el caso de CiU. Ayer mismo, la concejal de Hacienda, Sònia Recasens, cargaba con dureza por la subida de este impuesto —al que se aplicará en el caso barcelonés y con carácter general unos topes del 4 y el 6%—, ya que a su criterio «invade de forma flagrante las competencias municipales». Recasens dijo temer que el aumento de ingresos que esto significa sea la excusa para que luego el Gobierno rebaje la aportación que hace a los municipios.

Las encendidas palabras de la concejal nacionalista quedaban en entredicho cuando al poco rato el grupo de CiU en el Congreso otorgaba su voto positivo al decreto. La portavoz del municipal del PSC, Assumpta Escarp, denunció el «ridículo» y las contradicciones en este punto de CiU y PP.