El Ayuntamiento pensó en un parking para sufragar la plaza frente a Sagrada Familia

El gobierno Hereu elaboró un estudio sobre el coste de la expropiación de los vecinos afectados

BARCELONA Actualizado:

Mientras las torres y el cimborrio central de la Sagrada Familia siguen asaltando los cielos, el proyecto para abrir una gran plaza y escalinata que dé perspectiva y acceso monumental a la fachada de la Gloria —de la calle Mallorca hasta Aragó— sigue, aunque sólo aparentemente, durmiendo en un cajón. La dificultad del proyecto, más que nada por el coste económico de las expropiaciones que deberían realizarse, ha hecho que la apertura de la plaza que dejó dibujada Antoni Gaudí se haya ido postergando, a la vez que el Ayuntamiento de Barcelona y el patronato de la Junta Constructora se cruzaban mensajes sobre quién debería costear el proyecto.

Pese al distanciamiento que hubo entre el patronato y el anterior Consistorio socialista a propósito del túnel del AVE, los hechos consumados —galería para la Alta Velocidad construida sin sobresaltos por un lado, y velocidad de crucero en las obras de la Sagrada Familia, por otro— hizo que no sólo se produjese un deshielo en las relaciones, sino que incluso se llegase a hablar de colaboración en un proyecto muy concreto, la plaza frente a la fachada de la Gloria.

Según ha podido saber este diario, el Ayuntamiento de Barcelona elaboró, con conocimiento del Patronato, un estudio de viabilidad económica para conocer qué coste tendría la expropiación y posterior realojo dentro del barrio de los vecinos afectados. Dicho estudio contempla diversos escenarios: desde un derribo de mínimos, abarcando únicamente la anchura del edificio de Núñez y Navarro —Mallorca, 410—, a otros dibujos más ambiciosos, ampliando el perímetro de la plaza. Desde el área de Urbanismo municipal, ahora con el concejal Antoni Vives (CiU) al frente, se reconoció a ABC tener conocimiento de dicho estudio —heredado del anterior consistorio—, pero que ni se ha estudiado ni es ahora mismo una prioridad.

Obviamente, la clave del asunto es quién se hace cargo del coste de una expropiación necesariamente millonario. La tesis oficial en el Ayuntamiento —también, al menos oficialmente en el anterior gobierno socialista—, es que el coste, tal y como recordó hace días el alcalde Trias, lo debería afrontar la Sagrada Familia, algo que el Patronato ve inasumible.

El relevo de Rigol

Una vía de solución, tal y como llegó a plantearse en las conversaciones entre el Patronato y el gobierno de Jordi Hereu, pasaría por la construcción,venta y explotación de un súper aparcamiento bajo dicha plaza que sirviese para sufragar el coste, o parte del mismo, de las expropiaciones. Es el mismo aparcamiento al que aludió Trias tras el accidentes del sábado frente a la Sagrada Familia, aunque entonces el alcalde sólo se refirió al mismo como ubicación alternativa de los autocares que colapsan el barrio.

En la carambola urbanística para abaratar el coste del proyecto tendría también su papel un solar cercano (Mallorca entre Marina y Lepanto), ahora ocupado por unas naves de Agbar y donde debería levantarse el bloque para los vecinos realojados.

Los primeros esbozos para llevar adelante el proyecto de gran plaza frente a la fachada de la Gloria están pues dibujados, aunque sus autores han pasado ya a un segundo plano: el equipo de urbanismo del anterior gobierno socialista por un lado, y Joan Rigol, presidente del Patronato, por otro. En manos de su sustituto, Esteve Camps, y del nuevo Ayuntamiento está la posibilidad de retomar la idea.