El acuerdo CiU-PP permite a Mas sacar sus segundos presupuestos
Mas y Sánchez-Camacho, ayer en el Parlament

El acuerdo CiU-PP permite a Mas sacar sus segundos presupuestos

El presidente catalán evita hablar de socio estable y advierte que el acuerdo no excluye el pacto fiscal

BARCELONA Actualizado:

La resistencia de Artur Mas a reconocer que el pacto con el PP va más allá del ámbito presupuestario se tradujo ayer en un breve apretón de manos con la líder de los populares catalanes, Alicia Sánchez-Camacho —no hubo foto oficial— y en un simple reconocimiento a su «responsabilidad». El «acuerdo político y de futuro», que según Camacho supone trasladar la agenda de Mariano Rajoy a la acción del gobierno catalán durante 2012, se solemnizó ayer con la aprobación de las cuentas catalanas en el pleno del Parlamento autonómico, que salieron adelante con el voto a favor de CiU y de Joan Laporta (Democràcia Catalana), la abstención del PP y el rechazo del resto de formaciones. Una votación idéntica a la de los presupuestos de 2011.

Previamente, Mas había marcado distancias con los populares al asegurar que el pacto, firmado por escrito en un documento de diez puntos, no implica una renuncia al pacto fiscal con el que la Generalitat pretende lograr la independencia fiscal. «Aspiro a que el PP, que tiene responsabilidad de gobierno en País Vasco y Navarra, se incorpore al proyecto», dijo el presidente catalán en la sesión de control celebrada en la Cámara catalana.

En respuesta a los reproches del presidente del grupo parlamentario del PSC, Joaquim Nadal, quien criticó el «pacto natural» alcanzado por la «derecha catalana y española», Mas recordó que los socialistas votaron junto al PP la reforma de la Constitución —para introducir el principio de estabilidad financiera y limitar el déficit—.

Las memorias de Pujol

Sobre aquel otro pacto CiU-PP, el del Majestic, firmado en 1996, versa el tercer volumen de las memorias del ex presidente Jordi Pujol titulado «Memorias. De la bonanza a un reto nuevo (1993-2011» (Editorial Proa). Pujol asegura que ese pacto fue «sin duda bueno», pues recuerda que se puso fin a la «agresividad» de Alejo Vidal-Quadras y a los ataques al catalán, aunque cree que hubo una escenificación excesiva. Por otro lado, desvela las presiones del PSOE y de 10 empresarios catalanes para que CiU entrara en el Gobierno de Felipe González. Pujol advierte de que la actual política española aboque a Cataluña al independentismo.