Ángel González Abad - Los martes, toros

Viaje por la Barcelona taurina

«El viaje de Balil viene a concurrir en todo el legado que la cultura taurina ha dejado en un amplio sector de la sociedad barcelonesa, volcada durante décadas hacia todo lo que sucedía en sus cosos»

Ángel González Abad
BarcelonaActualizado:

«Este libro está escrito en Barcelona. Ese viejo emporio taurino que, aparentemente ha quedado sin vida. Pero no es cierto, su plaza herida en lo más hondo, no ha perdido la fe en que los toros han de volver. Y más, teniendo la ley a su favor». Así comienza Viaje por la Barcelona taurina, un libro que viene a incidir en todo lo que han representado la Ciudad Condal y Cataluña en la historia del toreo y en la mentira política que llevó al Parlament a prohibir las corridas de toros en julio de 2010.

Salvador Balil firma la obra. Un gran aficionado, heredero de la pasión que sus mayores disfrutaron en las tres plazas que tuvo en activo Barcelona, que mantiene viva la llama de esa afición y, que como muchos, lucha del lado de la ley por que en la Monumental vuelva a anunciarse una corrida de toros.

El viaje de Balil viene a concurrir en todo el legado que la cultura taurina ha dejado en un amplio sector de la sociedad barcelonesa, volcada durante décadas hacia todo lo que sucedía en sus cosos. Y allí surgen los nombres de Manolete, Domingo Ortega, Pepe Luis y Manolo Vázquez, Rafael Ortega, Joaquín Bernandó al frente de tantos diestros catalanes, Antoñete, el infortunado José Falcón, Paco Camino... Figuras del toreo y toreros modestos que escribieron importantes páginas en la historia de la ciudad, que fueron aclamados por miles de barceloneses y que ahora, Salvador Balil, hijo y nieto de aficionados catalanes, nos relata con un delicioso sentido nostálgico que, lejos de caer en el pesimismo, mantiene abierta la ilusión y la esperanza por un futuro que todavía no está escrito.

«Las cosas dan muchas vueltas, y la Monumental se mantiene en pie», es la cita que el autor de este viaje ofrece a todos los aficionados, que, como él, no tiran la toalla y mantienen viva la resistencia taurina.

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