Versus ofrece una simbiosis de flamenco clásico y punk rompedor

«Malucos flamenco» se ofrecerá en el coqueto teatro de la calle Castillejos 179 del 14 al 26 de los corrientes, dando así un paso en los circuitos del teatro popular

Actualizado:

JUAN PEDRO YÁNIZ

BARCELONA. El espectáculo «Malucos flamenco», que se ofrecerá como una fusión entre la danza contemporánea y el flamenco de siempre, podrá contemplarse en el Versus Teatre, del 14 al 26 de febrero -de martes a sábado a las 20,30 y domingo a las 19-. La coreografía corre a cargo de Carlos Chamorro y ha realizado un largo recorrido, ya, por salas alternativas de toda España, desde su estreno en el año 2002; pretende ser -además- un pequeño homenaje a Camarón de la Isla. Lo de malucos, procede del portugués. gallego y santanderino castizo y viene a referirse a algo así como a niños traviesos..

El montaje ahonda en las posibilidades de la acción y el ambiente para provocar respuestas emociones en el público a partir de números muy cortos explicó Lidia Lechado. Los bailarines van vestidos de trajes obscuros de cuero y representan a personajes que han perdido la inocencia t y han acabado en un manicomio. Todo es negro.

Los payasos y los niños, en cambio, representan la reacción de la inocencia frente a un mundo inmerso en guerras y desastres. Sara Baras se entusiasmó en el proyecto y dejó el estudio a la compañía para los ensayos, por lo que figura en la lista de agradecimientos. En el escenario llega a haber ocho bailarines y la cantaora. La música es de Joaquín Turina, Kepa Junquera, Diego Carrasco y Sarah Jane Morris. Entre sus proyectos figura recalar en los principales espectáculos de danza del país.

Musicos de Bremen

Basado en un cuento de los hermanos Grimm, «Els músics de Bremen», en la cartelera del «Versus» viene a ser como una fábula en la que un asno, un can, una gallinay una gata deciden huir de sus amos porque los hacen trabajar demasiado, y marchar a la ciudad atraídos por el espejismo de la vida más fácil. Sus proyectos son ganarse la vida con lo que más les gusta, es decir cantar. Acaban por representar ante el espectador lo que piensan que triunfará en los escenarios. El cuento deviene una parábola contra la intolerancia, la explotación y la obsesión de los humanos por el trabajo sistemático, la productividad y el consumo. La obsesión pasa por encima de los placeres humanos, como son la alegría de vivir, gozar del tiempo libre, la música, la naturaleza, las compañías agradables.