«Tuno negro»... sé lo que hicísteis en el último examen

Por E. RODRÍGUEZ MARCHANTE
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Allá donde no llega el dinero, llega el talento, y el cine americano, que no tiene límites económicos pero sí cerebrales sólo pudo inventarse el lucrativo género del asesino tarado en colegio, universidad o campamento de verano, y no podía imaginarse que a ese tipo de cine le quedaba aún una vuelta más en el exprimidor con sólo cruzarlo con ¡LA TUNA! Ha tenido que ser la perspicacia de ese halcón del nuestro cine, el productor Andrés Vicente Gómez, tuno donde los haya, junto a dos directores nacientes, Pedro L. Barbero y Vicente J. Martín, quienes demostraran que el género estaba vivo y con muchas posibilidades todavía para sorprender. Porque «Tuno negro» es una caja de sorpresas.

Sólo algunas de ellas: Maribel Verdú hace, más o menos, el papel corto pero intenso de Janet Leigh en «Psicosis». El fabuloso Jorge Sanz da el pego hasta de universitario (muy rezagado y engolfado). Eusebio Poncela, de cura. Y, vaya tela, Fele Martínez de policía perspicaz. Silke va de modosa y leída. Patxi Freytez se suelta el pelo. Sergio Pazos se mantiene en una provecta edad escolar, incluso para ese centro universitario para muy mayores de veinticinco... Con todo esto, y un ligero eco a Eco («El nombre de la rosa»), un pequeño apunte del «ser» estudiante y el apoyo argumental del inevitable Internet, se monta el tinglado de sangre e intriga de esta película, de la cual no se llega a saber nunca si va en serio o en broma. En todo caso, mucho mejor si va en broma.